jueves, 22 de abril de 2021

ORATORIO LAUDATO SÍ ( 22ABRIL2021) DÍA DE LA TIERRA

HIMNO DE LA ALEGRÍA 

https://www.youtube.com/watch?v=lKPWZi25DA0

EL DÍA DE LA TIERRA

Nuestro llamado a cuidar la creación de Dios es incesante, y nosotros como discípulos somos especialmente recordados a esta llamada en la encíclica del papa Francisco sobre el medio ambiente, Laudato Si’. El Día de la Tierra se celebrará este mes, el 22 de abril y es otra oportunidad para hablar con los niños de nuestra responsabilidad para cuidar de la creación de Dios. Usar recursos responsablemente y ayudar a cuidar el planeta es responsabilidad de todos los discípulos, sin importar nuestra edad. Incluso los discípulos más jóvenes pueden ayudar a ser guardianes de la creación. Una de las maneras de fomentar esta mayordomía es mediante la enseñanza a los jóvenes discípulos acerca de la creación, con el fin de desarrollar fascinación, reverencia y gratitud por los dones de Dios.

“Vosotros sois la luz del mundo. No se enciende una lámpara para ponerla debajo de la mesa sino sobre el candelero para que alumbre a todos los de la casa (Mt 5, 14).

La Madre Matilde lo expresa como una lucha reñida que cuenta con la ayuda y misericordia de Dios, siempre que nos impliquemos en el cumplimiento del MANDAMIENTO DEL AMOR.

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“…Por lo que hay que sostener lucha reñida todos, si queremos gozar de ese Dios, que nos impone y manda al par que facilita los goces de su amistad por el cumplimiento de la ley que nos impone. Consiente los peligros para probar nuestra fe, y mayor mérito para nuestras almas. Nos promete su ayuda y protección para que, siempre animosos, sostengamos la fuerza de la  fe y esperemos con nuestros esfuerzos y su ayuda el librarnos de todo mal,…”

  Por eso, SÉ TÚ MISM@ Y BRILLA, RECUPEREMOS LA TIERRA, no te quedes en las palabras, en

esta sencilla oración, ACTÚA, en tu casa, en el colegio, en tu barrio. 

REDUCE lo que usas y tiras, REUTILIZA lo que puede tener más de un uso y RECICLA separando tus desperdicios.



ORACIÓN:

T/ Jesús, Señor de la Tierra

por quien fueron creadas todas las cosas

 

L/ Los reptiles y las aves,

los seres que viven y los que mueren.

Las colinas más elevadas, los más profundos mares,

la potente tempestad y la suave brisa.

Las flores del cerezo,

la compleja tela de araña,

el aroma de la tierra sedienta cuando llueve.

Cada célula que forma nuestro cerebro,

cada hoja caída, cada pino imponente...

Todo ello revela su diseño intrincado.

Señor creador, estamos llenos de asombro,

Y por tu Tierra, te alabamos:

 

T/ Jesús, Señor de la Tierra,

para quien fueron creadas todas las cosas.

 

L/ El canto rodado en la orilla del río,

el humus en el suelo del bosque,

lo más profundo del espacio (aún no descubierto),

las arrugas en la cara de un bebé cuando llora.

Cada gorrión y cada cabello humano

están numerados y a tu cuidado,

El hierro, el aceite y también los diamantes,

aunque los usamos nosotros, te pertenecen.

Perdónanos Señor, porque olvidamos

que todas las cosas son tuyas,

y sin embargo, todo nos asombra.

Por eso, unidos a la Tierra, te alabamos:

 

T/ Jesús, Señor de la Tierra,

en quien fueron creadas todas las cosas.

 

L/ Los grandes misterios de la Tierra,

y nuestras pequeñas historias personales,

cada planeta y cada grano de arena,

los sostienes en tus manos llenas de cicatrices.

Alimentas a los pájaros y vistes las flores,

calientas el suelo y envías las lluvias,

compones los ritmos de la tierra:

mareas y estaciones,

muerte y nacimiento.

La creación entera canta para Ti,

cabeza y centro de todas las cosas.

Señor que todo lo sostiene, nos llenamos de asombro,

y con tu Tierra, te alabamos:

 

T/ Jesús, Señor de la Tierra,

en quien se renuevan todas las cosas. 

 

L/ Señor Dios, antes del comienzo de los tiempos

te convertiste en un Hijo de Hombre,

entraste en el mundo que hiciste

(un mundo que una vez fue bueno,

ahora dañado y decaído).

Como Hijo del Hombre, tu muerte invirtió

el caos de maldición en nueva creación.

La misma tierra tembló ese día,

liberada de la esclavitud a la decadencia,

reconciliada contigo, esperando en Ti.

Señor Redentor, llenos de asombro,

junto a tu Tierra, te alabamos:

 

T/ Jesús, Señor de la Tierra,

por quien fueron creadas todas las cosas,

para quien fueron creadas todas las cosas

en quien todas las cosas se mantienen unidas,

en quien todas las cosas se hacen nuevas.

Toda la Tierra clama por tí. ¡Amén!

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