domingo, 13 de noviembre de 2016

«Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países epidemias y hambre. Habrá también espantos y grandes signos en el cielo. Pero antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a la cárcel, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores, por causa mía. Así tendréis ocasión de dar testimonio. Haced propósito de no preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro. Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa mía. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.»

CRECER CREYENDO:

Lucas (21,5-19):

En aquel tiempo, algunos ponderaban la belleza del templo, por la calidad de la piedra y los exvotos. 
Jesús les dijo: «Esto que contempláis, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido.» 
Ellos le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?» 
Él contestó: «Cuidado con que nadie os engañe. Porque muchos vendrán usurpando mi nombre, diciendo: "Yo soy", o bien: "El momento está cerca"; no vayáis tras ellos. Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico. Porque eso tiene que ocurrir primero, pero el final no vendrá en seguida.» 
Luego les dijo: «Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países epidemias y hambre. Habrá también espantos y grandes signos en el cielo. Pero antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a la cárcel, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores, por causa mía. Así tendréis ocasión de dar testimonio. Haced propósito de no preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro. Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa mía. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.»

Palabra del Señor


Salmo
Sal 97,5-6.7-9a.9bc

R/.
 El Señor llega para regir los pueblos con rectitud

Tañed la cítara para el Señor,
suenen los instrumentos:
con clarines y al son de trompetas,
aclamad al Rey y Señor. R/.

Retumbe el mar y cuanto contiene,
la tierra y cuantos la habitan;
aplaudan los ríos, aclamen los montes
al Señor, que llega para regir la tierra. R/.

Regirá el orbe con justicia
y los pueblos con rectitud. R/.


COMENTARIO:
PARA TIEMPOS DIFÍCILES

Los profundos cambios socioculturales que se están produciendo en nuestros días y la crisis religiosa que sacude las raíces del cristianismo en occidente, nos han de urgir más que nunca a buscar en Jesús la luz y la fuerza que necesitamos para leer y vivir estos tiempos de manera lúcida y responsable.

Llamada al realismo. En ningún momento augura Jesús a sus seguidores un camino fácil de éxito y gloria. Al contrario, les da a entender que su larga historia estará llena de dificultades y luchas. Es contrario al espíritu de Jesús cultivar el triunfalismo o alimentar la nostalgia de grandezas. Este camino que a nosotros nos parece extrañamente duro es el más acorde a una Iglesia fiel a su Señor.

No a la ingenuidad. En momentos de crisis, desconcierto y confusión no es extraño que se escuchen mensajes y revelaciones proponiendo caminos nuevos de salvación. Éstas son las consignas de Jesús. En primer lugar, «que nadie os engañe»: no caer en la ingenuidad de dar crédito a mensajes ajenos al evangelio, ni fuera ni dentro de la Iglesia. Por tanto, «no vayáis tras ellos»: No seguir a quienes nos separan de Jesucristo, único fundamento y origen de nuestra fe.

Centrarnos en lo esencial. Cada generación cristiana tiene sus propios problemas, dificultades y búsquedas. No hemos de perder la calma, sino asumir nuestra propia responsabilidad. No se nos pide nada que esté por encima de nuestras fuerzas. Contamos con la ayuda del mismo Jesús: «Yo os daré palabras y sabiduría»… Incluso en un ambiente hostil de rechazo o desafecto, podemos practicar el evangelio y vivir con sensatez cristiana.

La hora del testimonio. Los tiempos difíciles no han de ser tiempos para los lamentos, la nostalgia  o el desaliento. No es la hora de la resignación, la pasividad o la dimisión. La idea de Jesús es otra: en tiempos difíciles «tendréis ocasión de dar testimonio». Es ahora precisamente cuando hemos de reavivar entre nosotros la llamada a ser testigos humildes pero convincentes de Jesús, de su mensaje y de su proyecto.

Paciencia. Ésta es la exhortación de Jesús para momentos duros: «Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas».El término original puede ser traducido indistintamente como "paciencia" o "perseverancia". Entre los cristianos hablamos poco de la paciencia, pero la necesitamos más que nunca. Es el momento de cultivar un estilo de vida cristiana, paciente y tenaz, que nos ayude a responder a nuevas situaciones y retos sin perder la paz ni la lucidez."

REFLEXIÓN:


Hay veces que uno tiene la sensación de que la gente ha olvidado el significado de las palabras, por eso empiezo hoy tirando de diccionario.
Paciencia
Nombre femenino
1.
Capacidad de sufrir y tolerar desgracias y adversidades o cosas molestas u ofensivas, con fortaleza, sin quejarse ni rebelarse.
"soportó la desgracia con paciencia ejemplar; se necesita mucha paciencia para aguantar a semejante energúmeno; no le queda más remedio que soportar con paciencia las subordinaciones actuales; soportaba con paciencia las burlas de sus compañeras"
2.
Calma o tranquilidad para esperar.
"ten paciencia, que enseguida acabo con esto y vengo a buscarte; en la mesa, frente a la ventana, la página en blanco, espera con paciencia alguna iluminación; me armé de paciencia, dispuesta a no salir de allí en mucho tiempo; lo que tenemos que hacer es tener un poco de paciencia y esperar que esto no pase al final del campeonato"

Tenacidad
Nombre femenino
Fuerza que impulsa a continuar con empeño y sin desistir en algo que se quiere hacer o conseguir.
"solo por la tenacidad que han demostrado, se merecen el premio"

Perseverancia
Nombre femenino
Firmeza y constancia en la manera de ser o de obrar.
"con un poco de perseverancia en el estudio, los progresos serán evidentes en muy poco tiempo; el ajuste macroeconómico continuó dando sus frutos gracias a la perseverancia de la política monetaria"
Sinónimos:
  
No estamos en mejor posición que esos primeros cristianos. Rodeados de “enemigos” que nos quieren eliminar, de forma física los más radicales y de forma presencial en la vida pública, el resto, y con “el imperio” a punto de perder su poder todo parece mucho más confuso ante el miedo al caos.
Por eso las palabras del Señor son tan de actualidad.
No nos engañan.
El camino no será fácil, pero Él estará con nosotros.

La iglesia desde el Concilio Vaticano II se está preparando para adaptarse a los tiempos que vivimos y todos los Papas que desde entonces han dado testimonio de esta necesidad de adaptación de los cristianos a este mundo cambiante, pero manteniendo siempre nuestros valores, puesto que el amor y a la libertad nos definen.

Desde el servicio y la entrega hacemos realidad el mensaje de Jesús.
Y por esa misma razón, sabemos perfectamente lo que es ser tenaces y armarse de paciencia.
Solo hemos de permanecer firmes en la fe para vencer a los miedos que a veces nos atenazan.


Nuestro reino, para sobrevivir y ser medianamente felices, debe ser el de las pequeñas cosas, el de los gestos cargados de sentimiento. Busca en la mirada al compañero, dale un abrazo, facilítale la posibilidad de desahogarse, busca como sumar, ayudar.
No dejes que la toxicidad del día a día te anule.
Nuestro camino, es camino de cruz, pero Él está con nosotros. ¡Levántate! ¡Permanece atento!

No tengáis miedo.

¡Ánimo y adelante!








domingo, 6 de noviembre de 2016

Jesús les contestó: «En esta vida, hombres y mujeres se casan; pero los que sean juzgados dignos de la vida futura y de la resurrección de entre los muertos no se casarán. Pues ya no pueden morir, son como ángeles; son hijos de Dios, porque participan en la resurrección. Y que resucitan los muertos, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor "Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob." No es Dios de muertos, sino de vivos; porque para él todos están vivos.»

CRECER CREYENDO:
Lc (20,27-38):

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos saduceos, que niegan la resurrección, y le preguntaron: «Maestro, Moisés nos dejó escrito: Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer, pero sin hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano. Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos. Y el segundo y el tercero se casaron con ella, y así los siete murieron sin dejar hijos. Por último murió la mujer. Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete han estado casados con ella.» 
Jesús les contestó: «En esta vida, hombres y mujeres se casan; pero los que sean juzgados dignos de la vida futura y de la resurrección de entre los muertos no se casarán. Pues ya no pueden morir, son como ángeles; son hijos de Dios, porque participan en la resurrección. Y que resucitan los muertos, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor "Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob." No es Dios de muertos, sino de vivos; porque para él todos están vivos.»

Palabra del Señor


Salmo
Sal 16,1.5-6.8.15

R/.
 Al despertar me saciaré de tu semblante, Señor

Señor, escucha mi apelación,
atiende a mis clamores,
presta oído a mi súplica,
que en mis labios no hay engaño. R/.

Mis pies estuvieron firmes en tus caminos,
y no vacilaron mis pasos.
Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío;
inclina el oído y escucha mis palabras. R/.

Guárdame como a las niñas de tus ojos,
a la sombra de tus alas escóndeme.
Yo con mi apelación vengo a tu presencia,
y al despertar me saciaré de tu semblante. R/.

COMENTARIO:
A DIOS NO SE LE MUEREN SUS HIJOS

Jesús ha sido siempre muy sobrio al hablar de la vida nueva después de la resurrección. Sin embargo, cuando un grupo de aristócratas saduceos trata de ridiculizar la fe en la resurrección de los muertos, Jesús reacciona elevando la cuestión a su verdadero nivel y haciendo dos afirmaciones básicas.

Antes que nada, Jesús rechaza la idea pueril de los saduceos que imaginan la vida de los resucitados como prolongación de esta vida que ahora conocemos. Es un error representarnos la vida resucitada por Dios a partir de nuestras experiencias actuales.

Hay una diferencia radical entre nuestra vida terrestre y esa vida plena, sustentada directamente por el amor de Dios después de la muerte. Esa Vida es absolutamente "nueva". Por eso, la podemos esperar pero nunca describir o explicar.

Las primeras generaciones cristianas mantuvieron esa actitud humilde y honesta ante el misterio de la "vida eterna". Pablo les dice a los creyentes de Corinto que se trata de algo que "el ojo nunca vio ni el oído oyó ni hombre alguno ha imaginado, algo que Dios ha preparado a los que lo aman".

Estas palabras nos sirven de advertencia sana y de orientación gozosa. Por una parte, el cielo es una "novedad" que está más allá de cualquier experiencia terrestre, pero, por otra, es una vida "preparada" por Dios para el cumplimiento pleno de nuestras aspiraciones más hondas. Lo propio de la fe no es satisfacer ingenuamente la curiosidad, sino alimentar el deseo, la expectación y la esperanza confiada en Dios.

Esto es, precisamente, lo que busca Jesús apelando con toda sencillez a un hecho aceptado por los saduceos: a Dios se le llama en la tradición bíblica «Dios de Abrahán, Isaac y Jacob». A pesar de que estos patriarcas han muerto, Dios sigue siendo su Dios, su protector, su amigo. La muerte no ha podido destruir el amor y la fidelidad de Dios hacia ellos.

Jesús saca su propia conclusión haciendo una afirmación decisiva para nuestra fe: «Dios no es un Dios de muertos, sino de vivos; porque para él todos están vivos». Dios es fuente inagotable de vida. La muerte no le va dejando a Dios sin sus hijos e hijas queridos. Cuando nosotros los lloramos porque los hemos perdido en esta tierra, Dios los contempla llenos de vida porque los ha acogido en su amor de Padre.

Según Jesús, la unión de Dios con sus hijos no puede ser destruida por la muerte. Su amor es más fuerte que nuestra extinción biológica. Por eso, con fe humilde nos atrevemos a invocarlo: "Dios mío, en Ti confío. No quede yo defraudado" (salmo 25,1-2)."


REFLEXIÓN:

" No es Dios de muertos, sino de vivos; porque para él todos están vivos.”
Me vais a permitir que me lo lleve a mi terreno. Ha pasado mes y medio desde que comenzó este curso y ya tengo compañeros arrastrando su salud por el desgaste. Venir al colegio, en algunos cursos, es venir a la lucha desde que entras hasta que sales, para conseguir poco o nada de los alumnos, y lo digo por propia experiencia. Esto, día a día, te agota, te frustra, te mina física y mentalmente. Te sientes morir como docente.
Pero Dios no nos quiere muertos en nuestra MISIÓN, nos quiere vivos, porque nuestros alumnos nos necesitan. Y es ese Dios de los vivos el que hace que uno de nosotros te busque, te consuele, te anime, te abrace, te diga que pares y tomes aire y distancia.


Por desgracia, esta misericordia “de andar por el cole” se da entre los que son capaces de ponerse en el lugar del otro, entre los que son capaces de bajar a la arena a acompañarte en tu lucha. Y por esa razón es de agradecer su presencia, su sonrisa, su abrazo, su complicidad y su aliento.
Pero, por muy bien que esto esté, no podemos quedarnos solo ahí.


Estando como estamos en la soledad de la incomprensión, provocada por el egoísmo de los otros miembros de la comunidad educativa, debemos  agarrarnos a nuestra profesionalidad, a nuestra autoestima, a todos nuestros recursos para salir airosos.
El Señor nos espera en el aula, busquémosle a través de la oración y el silencio en cuanto tengamos oportunidad. El rompeolas de Matilde, en la capilla, nos está esperando.
No tengáis miedo.

¡Ánimo y adelante!




martes, 1 de noviembre de 2016

CELEBRAMOS LA FIESTA DE TODOS LOS SANTOS



Día de Todos los Santos - Historia

El Día de todos los Santos conmemora a todos los santos, adorados y anónimos. La historia de esta fiesta data del siglo IV, período en el que se produjo la Gran persecución, hecho histórico en el que murieron tantos cristianos que la Iglesia decidió decretar este día como una forma de honrar la memoria de aquellos mártires, considerados santos, ante la dificultad de asignar una fecha específica a cada uno. Frecuentemente grupos de mártires morían el mismo día, lo cual condujo naturalmente a una celebración común. Adicionalmente las celebraciones de los Santos católicos se han reducido para que estas no prevalezcan sobre el misterio más importante del catolicismo: Cristo. Se festeja cada 1 de noviembre.




Conectados al día a día, ese que es ruido y disfraz, pero que carece de valores, más allá de la mera distracción, vivimos dando testimonio de tí,Señor. 

Ayúdanos a seguir las huellas de los que llamamos Santos, por ser un ejemplo fiel de cómo se puede seguir tu camino estando entre nosotros. 

AMÉN.


domingo, 30 de octubre de 2016

Zaqueo bajó aprisa, y con alegría recibió a Jesús. Al ver esto comenzaron todos a criticar a Jesús, diciendo que había ido a quedarse en casa de un pecador. Pero Zaqueo, levantándose entonces, dijo al Señor: «Mira, Señor, voy a dar a los pobres la mitad de mis bienes; y si he robado algo a alguien, le devolveré cuatro veces más.» Jesús le dijo: «Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque este hombre también es descendiente de Abraham. Pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que se había perdido.»

CRECER CREYENDO:

Lc (19,1-10):

Jesús entró en Jericó e iba atravesando la ciudad. Vivía en ella un hombre rico llamado Zaqueo, jefe de los que cobraban impuestos para Roma. Quería conocer a Jesús, pero no conseguía verle, porque había mucha gente y Zaqueo era de baja estatura. Así que, echando a correr, se adelantó, y para alcanzar a verle se subió a un árbol junto al cual tenía que pasar Jesús. 
Al llegar allí, Jesús miró hacia arriba y le dijo: «Zaqueo, baja en seguida porque hoy he de quedarme en tu casa.» 
Zaqueo bajó aprisa, y con alegría recibió a Jesús. Al ver esto comenzaron todos a criticar a Jesús, diciendo que había ido a quedarse en casa de un pecador. 
Pero Zaqueo, levantándose entonces, dijo al Señor: «Mira, Señor, voy a dar a los pobres la mitad de mis bienes; y si he robado algo a alguien, le devolveré cuatro veces más.» Jesús le dijo: «Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque este hombre también es descendiente de Abraham. Pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que se había perdido.»

Palabra del Señor


Salmo
Sal 144,1-2.8-9.10-11.13cd-14

R/.
 Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey

Te ensalzaré, Dios mío, mi rey;
bendeciré tu nombre por siempre jamás.
Día tras día, te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás. R/.

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas. R/.

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado, 
que hablen de tus hazañas. R/.

El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer,
endereza a los que ya se doblan. R/.


COMENTARIO:
¿PUEDO CAMBIAR?

Lucas narra el episodio de Zaqueo para que sus lectores descubran mejor lo que pueden esperar de Jesús: el Señor al que invocan y siguen en las comunidades cristianas «ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido». No lo han de olvidar.

Al mismo tiempo, su relato de la actuación de Zaqueo ayuda a responder a la pregunta que no pocos llevan en su interior: ¿Todavía puedo cambiar? ¿No es ya demasiado tarde para rehacer una vida que, en buena parte, la he echado a perder? ¿Qué pasos puedo dar?

Zaqueo viene descrito con dos rasgos que definen con precisión su vida. Es «jefe de publicanos» y es «rico». En Jericó todos saben que es un pecador. Un hombre que no sirve a Dios sino al dinero. Su vida, como tantas otras, es poco humana.

Sin embargo, Zaqueo «busca ver a Jesús». No es mera curiosidad. Quiere saber quién es, qué se encierra en este Profeta que tanto atrae a la gente. No es tarea fácil para un hombre instalado en su mundo. Pero éste deseo de Jesús va a cambiar su vida.

El hombre tendrá que superar diferentes obstáculos. Es «bajo de estatura», sobre todo porque su vida no está motivada por ideales muy nobles. La gente es otro impedimento: tendrá que superar prejuicios sociales que le hacen difícil el encuentro personal y responsable con Jesús.

Pero Zaqueo prosigue su búsqueda con sencillez y sinceridad. Corre para adelantarse a la muchedumbre, y se sube a un árbol como un niño. No piensa en su dignidad de hombre importante. Sólo quiere encontrar el momento y el lugar adecuado para entrar en contacto con Jesús. Lo quiere ver.

Es entonces cuando descubre que también Jesús le está buscando a él pues llega hasta aquel lugar, lo busca con la mirada y le dice: "El encuentro será hoy mismo en tu casa de pecador". Zaqueo se baja y lo recibe en su casa lleno de alegría. Hay momentos decisivos en los que Jesús pasa por nuestra vida porque quiere salvar lo que nosotros estamos echando a perder. No los hemos de dejar escapar.

Lucas no describe el encuentro. Sólo habla de la transformación de Zaqueo. Cambia su manera de mirar la vida: ya no piensa sólo en su dinero sino en el sufrimiento de los demás. Cambia su estilo de vida: hará justicia a los que ha explotado y compartirá sus bienes con los pobres.   

Tarde o temprano, todos corremos el riesgo de "instalarnos" en la vida renunciando a cualquier aspiración de vivir con más calidad humana. Los creyentes hemos de saber que un encuentro más auténtico con Jesús puede hacer nuestra vida más humana y, sobre todo, más solidaria."


REFLEXIÓN:


La desconfianza que campa a sus anchas por nuestra realidad cercana es un síntoma claro del triunfo de los contravalores. Cada vez estamos más metidos en nosotros mismos, más encerrados en nuestra casa. Conjugamos más el recibir que el dar, ejercemos más nuestros derechos que nuestros deberes y eso es terreno abonado para que crezca la desconfianza.
Jesús marca nuevamente la línea que no debemos franquear: EL PREJUICIO.
Romper con el prejuicio es salirse del grupo de whatsapp cuando ya no tenga sentido estar en él, es hacer oídos sordos a “radio patio” porque ahí no hay información, la información está en las tutorías, es dejar abrirse a las personas por su corazón, sus sentimientos y sus valores y no fijarse en su ideología credo o condición.
Nuestras inseguridades hacen que todo eso que sabemos que está bien no lo hagamos siempre por miedo. Miedo al qué dirán, al que pensarán, al me quedaré marcado o me significaré demasiado, al quedar apartado (Bendito sea el camino de soledad de los justos.)


Jesús nos invita a tener esto muy claro. Se rodea de “pecadores” precisamente para abrirnos los ojos. No son “pecadores”, son hijos de Dios y hermanos nuestros.
Si nos fijamos en los Santos, muchos de ellos alcanzan esta gracia ante nosotros por seguir esta enseñanza de Jesús. (Madre Matilde una de ellas como bien sabéis por su historia.)

Que este puente que tenemos por delante nos ayude a pensar sobre nuestras actitudes ante la vida para ver si podemos ir bajando de la rama del árbol desde donde seguimos las palabras de Jesús.

NO TENGÁIS MIEDO.

¡Ánimo y adelante!











domingo, 23 de octubre de 2016

El publicano, en cambio, se quedó atrás y no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo; sólo se golpeaba el pecho, diciendo: "¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador." Os digo que éste bajó a su casa justificado, y aquél no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido

CRECER CREYENDO:
Lc (18,9-14):

En aquel tiempo, a algunos que, teniéndose por justos, se sentían seguros de sí mismos y despreciaban a los demás, dijo Jesús esta parábola: «Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, un publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: "¡Oh Dios!, te doy gracias, porque no soy como los demás: ladrones, injustos, adúlteros; ni como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo." El publicano, en cambio, se quedó atrás y no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo; sólo se golpeaba el pecho, diciendo: "¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador." Os digo que éste bajó a su casa justificado, y aquél no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»

Palabra del Señor.

 
Salmo
Sal 33,2-3.17-18.19.23

R/.
 Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren. R/.

El Señor se enfrenta con los malhechores,
para borrar de la tierra su memoria.
Cuando uno grita, el Señor lo escucha
y lo libra de sus angustias. R/.

El Señor está cerca de los atribulados,
salva a los abatidos.
El Señor redime a sus siervos,
no será castigado quien se acoge a Él. R/.


COMENTARIO:

“LA POSTURA JUSTA.”
        
Según Lucas, Jesús dirige la parábola del fariseo y el publicano a algunos que presumen de ser justos ante Dios y desprecian a los demás. Los dos protagonistas que suben al templo a orar representan dos actitudes religiosas contrapuestas e irreconciliables. Pero, ¿cuál es la postura justa y acertada ante Dios? Ésta es la pregunta de fondo.

El fariseo es un observante escrupuloso de la ley y un practicante fiel de su religión. Se siente seguro en el templo. Ora de pie y con la cabeza erguida. Su oración es la más hermosa: una plegaria de alabanza y acción de gracias a Dios. Pero no le da gracias por su grandeza, su bondad o misericordia, sino por lo bueno y grande que es él mismo.

En seguida se observa algo falso en esta oración. Más que orar, este hombre se contempla a sí mismo. Se cuenta su propia historia llena de méritos. Necesita sentirse en regla ante Dios y exhibirse como superior a los demás.

Este hombre no sabe lo que es orar. No reconoce la grandeza misteriosa de Dios ni confiesa su propia pequeñez. Buscar a Dios para enumerar ante él nuestras buenas obras y despreciar a los demás es de imbéciles. Tras su aparente piedad se esconde una oración "atea". Este hombre no necesita a Dios. No le pide nada. Se basta a sí mismo.

La oración del publicano es muy diferente. Sabe que su presencia en el templo es mal vista por todos. Su oficio de recaudador es odiado y despreciado. No se excusa. Reconoce que es pecador. Sus golpes de pecho y las pocas palabras que susurra lo dicen todo: «¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador».

Este hombre sabe que no puede vanagloriarse. No tiene nada que ofrecer a Dios, pero sí mucho que recibir de él: su perdón y su misericordia. En su oración hay autenticidad. Este hombre es pecador, pero está en el camino de la verdad.

El fariseo no se ha encontrado con Dios. Este recaudador, por el contrario, encuentra en seguida la postura correcta ante él: la actitud del que no tiene nada y lo necesita todo. No se detiene siquiera a confesar con detalle sus culpas. Se reconoce pecador. De esa conciencia brota su oración: «Ten compasión de este pecador».

Los dos suben al templo a orar, pero cada uno lleva en su corazón su imagen de Dios y su modo de relacionarse con él. El fariseo sigue enredado en una religión legalista: para él lo importante es estar en regla con Dios y ser más observante que nadie. El recaudador, por el contrario, se abre al Dios del Amor que predica Jesús: ha aprendido a vivir del perdón, sin vanagloriarse de nada y sin condenar a nadie." José Antonio Pagola.  Grupos de Jesús. Parroquia San Vicente Mártir de Obando - Bilbao.

 

REFLEXIÓN:
Resulta curioso que siempre me vea reflejado en el publicano. Con los años no me he dejado contagiar por la figura del fariseo. Pero entendedme, no es que presuma de pecador, es que asumo que lo soy. Que camino  y tropiezo, pero me levanto.
¿Y siendo pecador te atreves a dar consejos, a predicar, a orar? ¿Siendo pecador te atreves a ser Misionero de lo cercano, en la casa, en el cole, en el barrio, con los amigos?
Pues me temo que la respuesta es como la de María, un Sí, aunque repleto de dudas e imperfecciones.
Y como todos vosotros seguramente cojeéis del mismo pie que un servidor, en esta semana de oración por las misiones os sentiréis llamados de alguna manera.



Si miramos la foto de PILAR BOVES en SABIÉ, no se diferencia mucho de lo que es nuestro patio de colegio. Ni  en el color de piel, ni en el afecto hacia la maestra veo diferencia, solo esa sonrisa me es desconocida. Es la alegría del que nada posee y agradece compartir todo lo que se le da.
Hacer ver a nuestros alumnos que eso es la felicidad es NUESTRA MISIÓN.

    

Nos toca luchar contra la sociedad de consumo y sus contravalores publicitados hasta la saciedad.
No te quedes de brazos cruzados por ser publicano.
El Señor en su infinita Misericordia hará que de tu camino lleno de baches surja  lo imposible.







No tengáis miedo. 
¡Ánimo y adelante!







TESTIMONIO DE UNA MISIONERA TELLISTA... ¡HOY CELEBRAMOS EL DOMUND!

Traigo aquí el testimonio publicado en la revista ALFA Y OMEGA del 20 de octubre.
Es una alegría mantener vivo el espíritu de MISIÓN de Madre Matilde desde el ejemplo y la oración.
¡Ánimo y adelante!

«De niña iba en bici a pedir para el Domund.
 Hoy soy misionera»




Pilar con su bicicleta misionera en Cuba. Foto: Familia Boves Monte






«De niña iba en bici a pedir para el Domund. Hoy soy misionera»


El lema del Domund este año es Sal de tu tierra. A Pilar Boves ya se lo decía su madre, cuando la enviaba lejos de casa con una hucha: «Ve donde nadie va». Este camino, que empezó en bicicleta, ha terminado llevándola a Mozambique

¿Cómo vivías el Domund de pequeña?

Después de casarse, mis padres se fueron a Cuba, y los cuatro hermanos nacimos allí. En el colegio pedían donativos para las misiones, pero se llevaba lo que cada uno recogía en casa. Mi madre, que era muy cristiana y muy misionera, siempre me hacía trabajar más. Cogía una hucha que hubiera en casa, le ponía un papel que decía Misiones, y me enviaba con la bicicleta lejos, a los ingenios, unas fincas donde se producía azúcar. Los directivos vivían en chalets, y yo iba casa por casa, y sí me daban dinero. Mi madre me decía: «Ve siempre al sitio donde nadie va». Esto que me inculcó ha seguido conmigo toda mi vida.

¿Qué más cosas te enseñó?

Siempre respondía con cosas buenas cuando la gente le hacía daño. También me enseñó a ser generosa. Nosotros vivíamos bien económicamente, pero me decía que hay que dar no de lo que sobra, sino de lo tuyo. Una vez, vino a casa una niña que conocíamos, que vivía en un barrio marginal. Cuando llegó no estaba mi madre, y como venía sucia la bañé y le puse un vestido nuevo que me habían mandado de España. Cuando mi madre llegó con más gente de la familia, una prima protestó porque le había dado ese vestido tan bueno. Yo le dije a mi madre: «Como tú me dices que hay que dar lo mejor…». Y ella me dio la razón.

¿Querías ya ir a la misión?

No. Pero desde muy pequeña, cuando hablaba con mi hermana, ella decía que iba a casarse y a tener muchos hijos. Y yo respondía: «Yo voy a cuidar a los niños de otros». ¡Y es lo que hago!

¿Cómo te llamó Dios?

Primero me llamó a ser religiosa. Cuando Fidel Castro tomó el poder en Cuba, tuvimos que volver a España. Yo tenía 14 años. Mi familia es de Asturias, y allí conocí a las Hijas de María Madre de la Iglesia. Entré en la congregación a los 18 años, y durante mucho tiempo estuve en varios sitios de España, trabajando con niños y jóvenes en los colegios. Poco a poco, Dios me fue diciendo que quería otra cosa. Hubo un momento que vi que sobraba en el colegio. Le dije a mi madre: «¿Sabes que creo que el Señor me pide ir a las misiones?». Y ella me respondió: «Díselo a la madre superiora».

¿Y te dejaron ir?

No inmediatamente. Con 45 años, un año después de morir mi madre, me destinaron a las misiones. Todo el mundo me decía que, además de Dios, era mi madre la que me enviaba. Salí de España para ir a México, luego fui a Colombia y ahora llevo cuatro años aquí, en Mozambique (África). Ya tengo 71 años.

¿Cuál es vuestro trabajo allí?

Tenemos una escolinha, una guardería a la que vienen 60 niños de 3 a 5 años. Aquí los niños trabajan mucho, incluso los de esta edad. Van a por leña, a por agua, cuidan a los hermanos más pequeños… El otro día vi a una niña de unos 4 años con un tronco enorme en la cabeza. No tienen tiempo para ser niños. En la escolinha hacen lo que no pueden en casa: juegan, les contamos cuentos… También aprenden portugués, que es el idioma oficial de Mozambique. Ellos en casa hablan macua. Y, sobre todo, les enseñamos a rezar.

lunes, 17 de octubre de 2016

SAL DE TU TIERRA. SALIR INVITA A DEJAR, CAMINAR, ENCONTRAR. TESTIMONIO DE LA MISIÓN TELLISTA EN SABIÉ, MOZAMBIQUE

El testimonio de PILAR BOVES, religiosa del Instituto de Hijas de María Madre de la Iglesia, NOS PRESENTA SU VIDA DE MISIÓN EN SABIÉ, MOZANBIQUE.

hACE TRES AÑOS, aNTES DE PARTIR PARA ÁFRICA, ESTUVO EN EL COLEGIO HABLANDO CON NUESTROS ALUMNOS DE lO QUE SIGNIFICA SER MISIONERA.

nO PUEDO PRESENTAR UN MENSAJE MÁS tellista y cercano que este.
eSPERO QUE SIENTA LA FUERZA DE NUESTRA ORACIÓN DURANTE ESTA SEMANA. ¡áNIMO Y ADELANTE!


Publicado por OMP ESPAÑA × 10/15/2016
Pilar Boves, misionera en Mozambique




“SAL de tu tierra”… estas palabras han marcado mucho mi vida, las he orado en momentos decisivos y han sido una gran ayuda para “ no instalarme”. Salir, siempre me invita a: dejar, caminar, encontrar, sonreír, abrazar, acariciar, escuchar, amar…. 
Y eso es lo que trato de vivir en estas queridas tierras de Mozambique, en una comunidad llamada Sàbié, donde las “Hijas de María Madre de la Iglesia” atendemos una “escolinha ”y hacemos nuestro trabajo Pastoral en la parroquia.
En este pueblito insignificante, donde la gente a apenas está  instalando el agua en el “quintal”,espacio de terreno q tienen su casita, comparto con ellos mi vida y VIVO!!!. No hago grandes cosas, a veces  me pregunto: “ ¿Qué hace una persona mayor como yo ,aquí? “ y la respuesta es clara: “sal de tu tierra..” Solo con salir de mi casa, se Confirma más mi respuesta, “donde están mis hermanos, yo iré a por ellos” palabra de Beata Matilde Tellez, mi Fundadora, que yo también quiero hacerlas VIDA! Quiero, junto con las tres hermanas de mi comunidad estar junto a ellos en el dolor y alegría, en su pobreza. Pero sobre todo ayudarles a descubrir el Rostro Misericordioso del Padre, ser un “puente” y un “oasis” en medio de esta sequía.
Aquí la vida es muy primaria, los niños andan solitos desde muy pequeños y tienen que ir a buscar agua al río, para su consumo y a por leña, mientras sus mamas van a trabajar a la “machamba” (huerta) y algunos a cuidar ganado. En nuestra “escolinha” los atendemos, acogemos, educamos, les damos un buen desayuno, los preparamos para ingresar en la escuela, también aquí aprenden a besar, dejarse acariciar… pues sus mamás los quiere pero no se prodiga en esos gestos tan importantes, que nosotros los “llamados del primer mundo”, no valoramos y ellos están deseosos de recibir. Tratamos que en este tiempo que permanecen en el Centro, sean felices.
Este pueblo tiene un gran corazón y siempre me enseña mucho, son personas de paciencia, no sé ponen nerviosos como nosotros, saben disculpar, acoger y ante una dificultad sonríen,  enseñando esos dientes tan blancos y bonitos que tienen.

La “Vida es bella“ no se puede desperdiciar, y ¡hay que “SALIR al encuentro de………” (escribe tu el nombre aquí) y en ese momento tu vida habrá tomado una nueva dimensión porque has encontrado a un hermano.
Mis abrazos desde Sàbié, y con mucho cariño:


Pilar Boves Monte
Misionera en Mozambique