domingo, 7 de julio de 2019

HAZTE UN REZO (JULIO2019) SAN FERMÍN

Cartel oficial de San Fermín 2019 en Pamplona./

Nuestro rezo de hoy es soñar, pensar, pintar una fiesta.Transmitir esa idea en un trozo de papel.Ya tenemos cartel.

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Nuestro reszo de hoy son dos colores, blanco y rojo. No son fiestas hasta que te anudas el pañuelo. No son fiestas hasta que te manchas o te manchan tu blanco impoluto.

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Nuestro rezo de hoy es música de pasacalles de la centenaria banda "la Pamplonesa" o de las irrenunciables charangas. Música de verbena y de bailables completan el ritmo de la fiesta.

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Nuestro rezo es una mezcla de lo atávico, lo festivo y lo religioso. Eslabones todos inseparables de esta cadena que es la fiesta

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Nuestro rezo de hoy está en todas las televisiones del mundo, nos define como pueblo.
¡¡Bienaventurados los alegres, los que comparten y acogen, los generosos!!
¡¡VIVA SAN FERMÍN!! ¡¡GORA  SAN FERMÍN!!


sábado, 6 de julio de 2019

GRUPO DE ORACIÓN "Con Matilde a la luz del Sagrario." (7JULIO2019)

LA PALABRA:

Lectura del santo evangelio según san Lucas (10,1-12.17-20):

EN aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos, y los mandó delante de él, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía:
«La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies.
¡Poneos en camino! Mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias; y no saludéis a nadie por el camino.

Cuando entréis en una casa, decid primero: “Paz a esta casa”. Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros.
Quedaos en la misma casa, comiendo y bebiendo de lo que tengan: porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa en casa.
Si entráis en una ciudad y os reciben, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya en ella, y decidles:
“El reino de Dios ha llegado a vosotros”.
Pero si entráis en una ciudad y no os reciben, saliendo a sus plazas, decid: “Hasta el polvo de vuestra ciudad, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre vosotros. De todos modos, sabed que el reino de Dios ha llegado”.
Os digo que aquel día será más llevadero para Sodoma que para esa ciudad».
Los setenta y dos volvieron con alegría diciendo:
«Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre».
Él les dijo:
«Estaba viendo a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad: os he dado el poder de pisotear serpientes y escorpiones y todo poder del enemigo, y nada os hará daño alguno. Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo».

Palabra del Señor


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“Revisa tu vida con Jesús y ponte en camino“


LA PAZ DE DIOS


De pocas palabras se ha abusado tanto como de la palabra «paz». Todos hablamos de «paz», pero el significado de este término ha ido cambiando profundamente alejándose cada vez más de su sentido bíblico. Su uso interesado ha hecho de la paz un término ambiguo y problemático. Hoy, por lo general, los mensajes de paz resultan bastante sospechosos y no logran mucha credibilidad.
Cuando en las primeras comunidades cristianas se habla de paz, no piensan en primer término en una vida más tranquila y menos problemática, que discurra con cierto orden por caminos de un mayor progreso y bienestar. Antes que esto y en el origen de toda paz individual o social está la convicción de que todos somos aceptados por Dios a pesar de nuestros errores y contradicciones, todos podemos vivir reconciliados y en amistad con él. Esto es lo primero y decisivo: «Estamos en paz con Dios» (Romanos 5,1).
Esta paz no es solo ausencia de conflictos, sino vida más plena que nace de la confianza total en Dios y afecta al centro mismo de la persona. Esta paz no depende solo de circunstancias externas. Es una paz que brota en el corazón, va conquistando gradualmente a toda persona y desde ella se extiende a los demás.
Esa paz es regalo de Dios, pero es también fruto de un trabajo no pequeño que puede prolongarse durante toda una vida. Acoger la paz de Dios, guardarla fielmente en el corazón, mantenerla en medio de los conflictos y contagiarla a los demás exige el esfuerzo apasionante pero no fácil de unificar y enraizar la vida en Dios.
Esta paz no es una compensación psicológica ante la falta de paz en la sociedad; no es una evasión pragmática que aleja de los problemas y conflictos; no se trata de un refugio cómodo para personas desengañadas o escépticas ante una paz social casi «imposible». Si es verdadera paz de Dios se convierte en el mejor estímulo para vivir trabajando por una convivencia pacífica hecha entre todos y para el bien de todos.
Jesús pide a sus discípulos que, al anunciar el reino de Dios, su primer mensaje sea para ofrecer paz a todos: «Decid primero: paz a esta casa». Si la paz es acogida, se irá extendiendo por las aldeas de Galilea. De lo contrario, «volverá» de nuevo a ellos, pero nunca ha de quedar destruida en su corazón, pues la paz es un regalo de Dios.
José Antonio Pagola
https://odresnuevos.es/evangelio-domingos/7-julio-2019/

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Lectura de la profecía de Isaías (66,10-14c):

Festejad a Jerusalén, gozad con ella,
todos los que la amáis;
alegraos de su alegría,
los que por ella llevasteis luto;
mamaréis a sus pechos
y os saciaréis de sus consuelos,
y apuraréis las delicias
de sus ubres abundantes.
Porque así dice el Señor:
«Yo haré derivar hacia ella,
como un río, la paz,
como un torrente en crecida,
las riquezas de las naciones.
Llevarán en brazos a sus criaturas
y sobre las rodillas las acariciarán;
como a un niño a quien su madre consuela,
así os consolaré yo,
y en Jerusalén seréis consolados.
Al verlo, se alegrará vuestro corazón,
y vuestros huesos florecerán como un prado,
se manifestará a sus siervos la mano del Señor».


Palabra de Dios


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Sal 65

R/.
 Aclamad al Señor, tierra entera.

V/. Aclamad al Señor, tierra entera;
tocad en honor de su nombre,
cantad himnos a su gloria.
Decid a Dios: «¡Qué temibles son tus obras!». R/.

V/. Que se postre ante ti la tierra entera,
que toquen en tu honor,
que toquen para tu nombre.
Venid a ver las obras de Dios,
sus temibles proezas en favor de los hombres. R/.

V/. Transformó el mar en tierra firme,
a pie atravesaron el río.
Alegrémonos en él,
que con su poder gobierna eternamente. R/.

V/. Los que teméis a Dios, venid a escuchar,
os contaré lo que ha hecho conmigo.
Bendito sea Dios, que no rechazó mi súplica,
ni me retiró su favor. R/.


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Lectura de la carta de san Pablo a los Gálatas (6,14-18):

Hermanos:
Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por la cual el mundo está crucificado para mí, y yo para el mundo.
Pues lo que cuenta no es la circuncisión ni la incircuncisión, sino la nueva criatura.
La paz y la misericordia de Dios vengan sobre todos los que se ajustan a esta norma; también sobre el Israel de Dios.
En adelante, que nadie me moleste, pues yo llevo en mi cuerpo las marcas de Jesús.
La gracia de nuestro Señor Jesucristo esté con vuestro espíritu, hermanos. Amén.
Palabra de Dios


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domingo, 30 de junio de 2019

GRUPO DE ORACIÓN "Con Matilde a la luz del Sagrario." (30JUNIO2019)

LA PALABRA:

Lectura del santo evangelio según san Lucas (9,51-62):

Cuando se completaron los días en que iba a ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió mensajeros delante de él.
Puestos en camino, entraron en una aldea de samaritanos para hacer los preparativos. Pero no lo recibieron, porque su aspecto era el de uno que caminaba hacia Jerusalén.
Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le dijeron:
«Señor, ¿quieres que digamos que baje fuego del cielo que acabe con ellos?».
Él se volvió y los regañó. Y se encaminaron hacia otra aldea. Mientras iban de camino, le dijo uno:
«Te seguiré adondequiera que vayas».
Jesús le respondió:
«Las zorras tienen madrigueras, y los pájaros del cielo nidos, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza».

A otro le dijo:
«Sígueme».
El respondió:
«Señor, déjame primero ir a enterrar a mi padre».
Le contestó:
«Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el reino de Dios».
Otro le dijo:
«Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de los de mi casa».
Jesús le contestó:
«Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás vale para el reino de Dios».

Palabra del Señor


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CÓMO SEGUIR
A JESÚS

Jesús emprende con decisión su marcha hacia Jerusalén. Sabe el peligro que corre en la capital, pero nada lo detiene. Su vida solo tiene un objetivo: anunciar y promover el proyecto del reino de Dios. La marcha comienza mal: los samaritanos lo rechazan. Está acostumbrado: lo mismo le ha sucedido en su pueblo de Nazaret.
Jesús sabe que no es fácil acompañarlo en su vida de profeta itinerante. No puede ofrecer a sus seguidores la seguridad y el prestigio que pueden prometer los letrados de la ley a sus discípulos. Jesús no engaña a nadie. Quienes lo quieran seguir tendrán que aprender a vivir como él.
Mientras van de camino, se le acerca un desconocido. Se le ve entusiasmado: «Te seguiré adonde vayas». Antes que nada, Jesús le hace ver que no espere de él seguridad, ventajas ni bienestar. Él mismo «no tiene dónde reclinar su cabeza». No tiene casa, come lo que le ofrecen, duerme donde puede.
No nos engañemos. El gran obstáculo que nos impide hoy a muchos cristianos seguir de verdad a Jesús es el bienestar en el que vivimos instalados. Nos da miedo tomarlo en serio porque sabemos que nos exigiría vivir de manera más generosa y solidaria. Somos esclavos de nuestro pequeño bienestar. Tal vez, las crisis económicas nos podrían hacer más humanos y más cristianos.
Otro pide a Jesús que le deje ir a enterrar a su padre antes de seguirlo. Jesús le responde con un juego de palabras provocativo y enigmático: «Deja que los muertos entierren a sus muertos, tú vete a anunciar el reino de Dios». Estas palabras desconcertantes cuestionan nuestro estilo convencional de vivir.
Hemos de ensanchar el horizonte en el que nos movemos. La familia no lo es todo. Hay algo más importante. Si nos decidimos a seguir a Jesús, hemos de pensar también en la familia humana: nadie debería vivir sin hogar, sin patria, sin papeles, sin derechos. Todos podemos hacer algo más por un mundo justo y fraterno.
Otro está dispuesto a seguirlo, pero antes se quiere despedir de su familia. Jesús le sorprende con estas palabras: «El que echa mano al arado y sigue mirando atrás no es apto para el reino de Dios». Colaborar en el proyecto de Jesús exige dedicación total, mirar hacia adelante sin distraernos, caminar hacia el futuro sin encerrarnos en el pasado.
El papa Francisco nos ha advertido de algo que está pasando hoy en la Iglesia: «Tenemos miedo a que Dios nos lleve por caminos nuevos, sacándonos de nuestros horizontes, con frecuencia limitados, cerrados y egoístas, para abrirnos a los suyos».
José Antonio Pagola


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Lectura del primer libro de los Reyes (19,16b.19-21):

EN aquellos días, el Señor dijo a Elías en el monte Horeb:
«Unge profeta sucesor tuyo a Eliseo, hijo se Safat, de Abel Mejolá».

Partió Elías de allí y encontró a Eliseo, hijo de Safat, quien se hallaba arando. Frente a él tenía doce yuntas; él estaba con la duodécima. Pasó Elías a su lado y le echó su manto encima.
Entonces Eliseo abandonó los bueyes y echó a correr tras Elías, diciendo:
«Déjame ir a despedir a mi padre y a mi madre y te seguiré».
Elías le respondió:
«Anda y vuélvete, pues ¿qué te he hecho?».
Eliseo volvió atrás, tomó la yunta de bueyes y los ofreció en sacrificio. Con el yugo de los bueyes asó la carne y la entregó al pueblo para que comiera. Luego se levantó, siguió a Elías y se puso a su servicio.

Palabra de Dios


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Sal 15,1-2a.5.7-8.9-10.11

R/.
 Tú eres, Señor, el lote de mi heredad.

V/. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
Yo digo al Señor: «Tú eres mi Dios».
El Señor es el lote de mi heredad y mi copa,
mi suerte está en tu mano. R/.

V/. Bendeciré al Señor, que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré R/.

V/. Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa esperanzada.
Porque no me abandonarás en la región de los muertos
ni dejarás a tu fiel ver la corrupción. R/.

V/. Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha. R/.



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Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas (5,1.13-18):

Hermanos:
Para la libertad nos ha liberado Cristo.
Manteneos, pues, firmes, y no dejéis que vuelvan a someteros a yugos de esclavitud.
Vosotros, hermanos, habéis sido llamados a la libertad; ahora bien, no utilicéis la libertad como estímulo para la carne; al contrario, sed esclavos unos de otros por amor.
Porque toda la ley se cumple en una sola frase, que es: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo».
Pero, cuidado, pues mordiéndoos y devorándoos unos a otros acabaréis por destruiros mutuamente.
Frente a ello, yo os digo: caminad según el Espíritu y no realizaréis los deseos de la carne; pues la carne desea contra el espíritu y el espíritu contra la carne; efectivamente, hay entre ellos un antagonismo tal que no hacéis lo que quisierais.
Pero si sois conducidos por el Espíritu, no estáis bajo la ley.

Palabra de Dios


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domingo, 23 de junio de 2019

GRUPO DE ORACIÓN "Con Matilde a la luz del Sagrario." (23JUNIO2016)

LA PALABRA:

Lectura del santo evangelio según san Lucas (9,11b-17):

En aquel tiempo, Jesús se puso a hablar al gentío del reino de Dios y curó a los que lo necesitaban. 
Caía la tarde, y los Doce se le acercaron a decirle: «Despide a la gente; que vayan a las aldeas y cortijos de alrededor a buscar alojamiento y comida, porque aquí estamos en descampado.» 
Él les contestó: «Dadles vosotros de comer.» 
Ellos replicaron: «No tenemos más que cinco panes y dos peces; a no ser que vayamos a comprar de comer para todo este gentío.» Porque eran unos cinco mil hombres. 
Jesús dijo a sus discípulos: «Decidles que se echen en grupos de unos cincuenta.» 
Lo hicieron así, y todos se echaron. Él, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición sobre ellos, los partió y se los dio a los discípulos para que se los sirvieran a la gente. Comieron todos y se saciaron, y cogieron las sobras: doce cestos.

Palabra del Señor


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Corpus Christi en medio de la crisis.

Muchas personas siguen sufriendo de muchas maneras crisis económica. No nos hemos de engañar. No podemos mirar a otro lado. En nuestro entorno más o menos cercano nos iremos encontrando con familias obligadas a vivir de la caridad, personas amenazadas de desahucio, vecinos golpeados por el paro, enfermos sin saber cómo resolver sus problemas de salud o medicación.

Nadie sabe muy bien cómo irá reaccionando la sociedad. En algunas familias podrá ir creciendo la impotencia, la rabia y la desmoralización. Es previsible que aumenten los conflictos. Es fácil que crezca en algunos el egoísmo y la obsesión por la propia seguridad.

Pero también es posible que vaya creciendo la solidaridad. La crisis nos puede hacer más humanos. Nos puede enseñar a compartir más lo que tenemos y no necesitamos. Se pueden estrechar los lazos y la mutua ayuda dentro de las familias. Puede crecer nuestra sensibilidad hacia los más olvidados.

También nuestras comunidades cristianas pueden crecer en amor fraterno. Es el momento de descubrir que no es posible seguir a Jesús y colaborar en el proyecto humanizador del Padre sin trabajar por una sociedad más justa y menos corrupta, más solidaria y menos egoísta, más responsable y menos frívola y consumista.

Es también el momento de recuperar la fuerza humanizadora que se encierra en la eucaristía cuando es vivida como una experiencia de amor confesado y compartido. El encuentro de los cristianos, reunidos cada domingo en torno a Jesús, ha de convertirse en un lugar de concienciación y de impulso de solidaridad práctica.

Hemos de sacudir nuestra rutina y mediocridad. No podemos comulgar con Cristo en la intimidad de nuestro corazón sin comulgar con los hermanos que sufren. No podemos compartir el pan eucarístico ignorando el hambre de millones de seres humanos privados de pan y de justicia. Es una burla darnos la paz unos a otros olvidando a los que van quedando excluidos socialmente.

La celebración de la eucaristía nos ha de ayudar a abrir los ojos para descubrir a quienes hemos de defender, apoyar y ayudar en estos momentos. Nos ha de despertar de la «ilusión de inocencia» que nos permite vivir tranquilos, para movernos y luchar solo cuando vemos en peligro nuestros intereses. Vivida cada domingo con fe, nos puede hacer más humanos y mejores seguidores de Jesús. Nos puede ayudar a vivir con lucidez cristiana, sin perder la dignidad ni la esperanza.

José Antonio Pagola

https://www.religiondigital.org/buenas_noticias/Jose-Antonio-Pagola-compartir-necesitamos-iglesia-religion-crisis-evangelio_7_2132256758.html

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Lectura del libro del Génesis (14,18-20):

En aquellos días, Melquisedec, rey de Salén, sacerdote del Dios altísimo, sacó pan y vino y bendijo a Abran, diciendo: «Bendito sea Abrahán por el Dios altísimo, creador de cielo y tierra; bendito sea el Dios altísimo, que te ha entregado tus enemigos.» Y Abran le dio un décimo de cada cosa.

Palabra de Dios


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Sal 109,1.2.3.4

R/.
 Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec

Oráculo del Señor a mi Señor: 
«Siéntate a mi derecha, 
y haré de tus enemigos 
estrado de tus pies.» R/. 

Desde Sión extenderá el Señor 
el poder de tu cetro: 
somete en la batalla 
a tus enemigos. R/.

«Eres príncipe desde el día de tu nacimiento, 
entre esplendores sagrados; 
yo mismo te engendré, como rocío, 
antes de la aurora.» R/. 

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente: «Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec.» R.


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Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (11,23-26):

Yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido: Que el Señor Jesús, en la noche en que iban a entregarlo, tomó un pan y, pronunciando la acción de gracias, lo partió y dijo: «Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía.» Lo mismo hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo: «Este cáliz es la nueva alianza sellada con mi sangre; haced esto cada vez que lo bebáis, en memoria mía.» Por eso, cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva.

Palabra de Dios


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domingo, 16 de junio de 2019

GRUPO DE ORACIÓN "Con Matilde a la luz del Sagrario." (16JUNIO2019)

LA PALABRA:

Lectura del santo evangelio según san Juan 16, 12-15

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues lo que hable no será suyo: hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir.
Él me glorificará, porque recibirá de mí lo que os irá comunicando.
Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que tomará de lo mío y os lo anunciará.


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MISTERIO DE BONDAD
A lo largo de los siglos, los teólogos se han esforzado por profundizar en el misterio de Dios ahondando conceptualmente en su naturaleza y exponiendo sus conclusiones con diferentes lenguajes. Pero, con frecuencia, nuestras palabras esconden su misterio más que revelarlo. Jesús no habla mucho de Dios. Nos ofrece sencillamente su experiencia.

A Dios, Jesús lo llama «Padre» y lo experimenta como un misterio de bondad. Lo vive como una Presencia buena que bendice la vida y atrae a sus hijos e hijas a luchar contra lo que hace daño al ser humano. Para él, ese misterio último de la realidad que los creyentes llamamos «Dios» es una Presencia cercana y amistosa que está abriéndose camino en el mundo para construir, con nosotros y junto a nosotros, una vida más humana.

Jesús no separa nunca a ese Padre de su proyecto de transformar el mundo. No puede pensar en él como alguien encerrado en su misterio insondable, de espaldas al sufrimiento de sus hijos e hijas. Por eso, pide a sus seguidores abrirse al misterio de ese Dios, creer en la Buena Noticia de su proyecto, unirnos a él para trabajar por un mundo más justo y dichoso para todos, y buscar siempre que su justicia, su verdad y su paz reinen cada vez más en el mundo.

Por otra parte, Jesús se experimenta a sí mismo como «Hijo» de ese Dios, nacido para impulsar en la tierra el proyecto humanizador del Padre y para llevarlo a su plenitud definitiva por encima incluso de la muerte. Por eso, busca en todo momento lo que quiere el Padre. Su fidelidad a él lo conduce a buscar siempre el bien de sus hijos e hijas. Su pasión por Dios se traduce en compasión por todos los que sufren.

Por eso, la existencia entera de Jesús, el Hijo de Dios, consiste en curar la vida y aliviar el sufrimiento, defender a las víctimas y reclamar para ellas justicia, sembrar gestos de bondad, y ofrecer a todos la misericordia y el perdón gratuito de Dios: la salvación que viene del Padre.

Por último, Jesús actúa siempre impulsado por el «Espíritu» de Dios. Es el amor del Padre el que lo envía a anunciar a los pobres la Buena Noticia de su proyecto salvador. Es el aliento de Dios el que lo mueve a curar la vida. Es su fuerza salvadora la que se manifiesta en toda su trayectoria profética.

Este Espíritu no se apagará en el mundo cuando Jesús se ausente. Él mismo lo promete así a sus discípulos. La fuerza del Espíritu los hará testigos de Jesús, Hijo de Dios, y colaboradores del proyecto salvador del Padre. Así vivimos los cristianos prácticamente el misterio de la Trinidad.

José Antonio Pagola
http://feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/10835-misterio-de-bondad.htm

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Lectura del libro de los Proverbios 8, 22-31

Así dice la sabiduría de Dios: «El Señor me estableció al principio de sus tareas, al comienzo de sus obras antiquísimas.
En un tiempo remotísimo fui formada, antes de comenzar la tierra.
Antes de los abismos fui engendrada, antes de los manantiales de las aguas.
Todavía no estaban aplomados los montes, antes de las montañas fui engendrada.
No había hecho aún la tierra y la hierba, ni los primeros terrones del orbe.
Cuando colocaba los cielos, allí estaba yo; cuando trazaba la bóveda sobre la faz del abismo; cuando sujetaba el cielo en la altura, y fijaba las fuentes abismales.
Cuando ponla un límite al mar, cuyas aguas no traspasan su mandato; cuando asentaba los cimientos de la
tierra, yo estaba junto a él, como aprendiz, yo era su encanto cotidiano, todo el tiempo jugaba en su presencia:
jugaba con la bola de la tierra, gozaba con los hijos de los hombres.»



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Salmo: Sal 8, 4-5. 6-7a. 7b-9.

R. Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra!


Cuando contemplo el cielo,
obra de tus dedos, la luna y las estrellas que has creado,
¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él, el ser humano, para darle poder? R.
Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y dignidad,
le diste el mando sobre las obras de tus manos. R.
Todo lo sometiste bajo sus pies: rebaños de ovejas y toros, y hasta las bestias del campo, las aves del cielo, los peces del mar, que trazan sendas por el mar. R.


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Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 5, 1-5

Hermanos:
Ya que hemos recibido la justificación por la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo.
Por él hemos obtenido con la fe el acceso a esta gracia en que estamos; y nos gloriamos, apoyados en la esperanza de alcanzar la gloria de Dios.

Más aún, hasta nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce constancia, la constancia, virtud probada, la virtud, esperanza, y la esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en
nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado.




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domingo, 9 de junio de 2019

HAZTE UN REZO (JUNIO2019) PASTORAL VOCACIONAL

Nuestro rezo de hoy viene dado por el ESPÍRITU SANTO.

Nuestro rezo de hoy es una noticia que nos vuelve a mostrar el camino.
Nuestro rezo de hoy es la proclamación de una realidad: CRISTO NOS QUIERE VIVOS.

El Papa sugiere 3 prioridades para la pastoral vocacional

El Papa Francisco destacó las prioridades para la pastoral vocacional durante la audiencia concedida este 6 de junio en la Sala del Consistorio del Vaticano a representantes de los Centros nacionales para las vocaciones de la Iglesia de Europa quienes participan en un congreso en Roma del 4 al 7 de junio.
Como ya ha ocurrido en otras ocasiones, el Papa Francisco decidió al inicio de la audiencia entregar el discurso escrito preparado para la ocasión y hablar espontáneamente sin leer ningún texto.
Seminaristas con el Papa Francisco en el Vaticano. Crédito: Vatican Media


Queridos hermanos y hermanas,

Saludo a todos los que participan en este congreso, que quiere promover la implementación del Sínodo de los Obispos dedicado a los jóvenes. Os agradezco el trabajo que lleváis a cabo en vuestros respectivos campos de servicio y también el esfuerzo por confrontaros y compartir experiencias. Por mi parte, me gustaría señalar algunas líneas que son particularmente importantes para mí. En la Exhortación Apostólica Christus Vivit alenté "a crecer en la santidad y el compromiso con la propia vocación" (No. 3). También os aliento a vosotros que trabajáis en el llamado "viejo continente", a creer que "todo lo que toca Cristo se vuelve joven y se llena de vida" (cf. ibíd., 1).

Las tres líneas que os indico son: la santidad, como un llamado que da sentido al camino de toda la vida; la comunión, como "humus" de vocaciones en la Iglesia; la vocación misma, como palabra clave a preservar, combinándola con las demás: "felicidad", "libertad" y "juntos" y finalmente a declinarla como una consagración especial.

Santidad

El discurso sobre la vocación siempre nos lleva a pensar en los jóvenes, porque " la juventud es el momento privilegiado para tomar las decisiones de la vida y para responder a la llamada de Dios. " (Doc. Final del Sínodo de los Obispos sobre los Jóvenes,140). Esto es bueno, pero no debemos olvidar que la vocación es un camino que dura toda la vida. De hecho, la vocación atañe al tiempo de la juventud por cuanto se refiere a la orientación y la dirección que deben tomarse en respuesta a la invitación de Dios, y atañe a la vida adulta en el horizonte de la fecundidad y el discernimiento del bien a realizar. La vida está hecha para fructificar en la caridad y esto atañe al llamado a la santidad que el Señor hace a todos, cada uno a través de su propio camino (ver Gaudete et exsultate, 10-11). Muy a menudo hemos considerado la vocación como una aventura individual, creyendo que se trata solo de "mí " y no en primer lugar de "nosotros". En realidad, "nadie se salva solo, sino que nos convertimos en santos juntos" (ver ibíd., 6). "La vida de uno está vinculada a la vida del otro" (Gen 44.30), y es necesario que cuidemos de esta santidad común de las personas.

Comunión

La pastoral solo puede ser sinodal, es decir, conformando un "caminar juntos" (cf. Christus vivit, 206). Y la sinodalidad es hija de la comunión. Se trata de vivir más el ser hijos y la fraternidad, de fomentar la estima mutua, de valorar la riqueza de cada uno, de creer que el Resucitado puede hacer maravillas incluso a través de las heridas y la fragilidad que forman parte de la historia de todos. De la comunión de la Iglesia nacerán nuevas vocaciones. A menudo, en nuestras comunidades, en las familias, en los presbiterios, hemos pensado y trabajado con lógicas mundanas, que nos han dividido y separado. Esto también pertenece a algunas características de la cultura actual y la historia política dolorosa de Europa es una advertencia y un estímulo. Solo reconociéndonos verdaderamente comunidades (abiertas, vivas, inclusivas) seremos capaces de futuro. Los jóvenes tienen sed de esto.

Vocación

La palabra "vocación" no ha caducado. La retomamos en el último Sínodo, durante todas las fases. Pero su destino sigue siendo el pueblo de Dios, la predicación y la catequesis, y sobre todo el encuentro personal, que es el primer momento de la proclamación del Evangelio (véase Evangelii gaudium, 127-129). Conozco algunas comunidades que han optado por no pronunciar la palabra "vocación" en sus propuestas para los jóvenes, porque creen que tienen miedo de ella y no participan en sus actividades. Esta es una estrategia fallida: eliminar la palabra vocación del vocabulario de la fe significa mutilar el léxico corriendo el peligro, tarde o temprano, de no entendernos unos a otros. Necesitamos, en cambio, hombres y mujeres consagrados y apasionados, ardientes por el encuentro con Dios y transformados en su humanidad, capaces de anunciar con la vida la felicidad que proviene de su vocación.

Felicidad

Esto - ser un signo alegre - no es del todo obvio, sin embargo, es el tema más importante para nuestro tiempo, en el que la "diosa queja" tiene muchos seguidores y nos contentamos con las alegrías pasajeras. En cambio, la felicidad es más profunda, persiste incluso cuando la alegría o el entusiasmo del momento desaparecen, incluso cuando surgen dificultades, dolor, desánimo, desilusión. La felicidad permanece porque es el mismo Jesús, cuya amistad es inquebrantable (ver Christus vivit, 154). “En el fondo –decía el Papa Benedicto XVI- queremos sólo una cosa, la « vida bienaventurada », la vida que simplemente es vida, simplemente « felicidad » " (Enc. Spe Salvi, 11). Algunas experiencias de la pastoral juvenil y vocacional confunden la felicidad que es Jesús con la alegría emocionante y anuncian la vocación como completamente luminosa. Esto no es bueno, porque cuando uno entra en contacto con la carne sufriente de la humanidad, la propia o la de los demás, esta alegría desaparece. Otros introducen la idea de que discernir la vocación propia o caminar en la vida espiritual se trata de técnicas, de ejercicios detallados o de reglas a seguir; en realidad, "la vida que Dios nos ofrece es una invitación [...] a formar parte de una historia de amor que se entreteje con nuestras historias" (Christus vivit, 252).

Libertad

Es cierto que la palabra "vocación" puede dar miedo a los jóvenes, porque a menudo se la confunde con un proyecto que quita la libertad. Dios, en cambio, sostiene siempre la libertad de cada persona hasta el fondo (ibíd., 113). Es bueno recordarlo, especialmente cuando el acompañamiento personal o comunitario desencadena dinámicas de dependencia o, peor aún, de plagio. Esto es muy grave, porque impide el crecimiento y la consolidación de la libertad, asfixia la vida haciéndola infantil. La vocación se reconoce a partir de la realidad, escuchando la Palabra de Dios y de la historia, escuchando los sueños que inspiran decisiones, en la maravilla de reconocer, en un momento dado, que lo que realmente queremos es también lo que Dios quiere de nosotros. Desde el asombro de este punto de encuentro, la libertad se orienta a una elección disruptiva de amor y la voluntad hace que crezcan orillas capaces de contener y canalizar toda la energía vital de una persona hacia una sola dirección.


Juntos

La vocación, como ya lo hemos mencionado, nunca es solo "mía". "Los sueños verdaderos son los sueños de “nosotros "(Vigilia con los jóvenes italianos, 11 de agosto de 2018). Nadie puede hacer una elección de vida solo por sí mismo; la vocación es siempre para y con los demás. Creo que deberíamos reflexionar mucho sobre estos "sueños del nosotros" porque se refieren a la vocación de nuestras comunidades de vida consagrada, nuestros presbíteros, nuestras parroquias, nuestros grupos eclesiales. El Señor nunca llama solo como individuos, sino siempre dentro de una fraternidad para compartir su proyecto de amor, que es plural desde el principio porque él mismo es Trinidad misericordiosa. Creo que es muy fecundo pensar en la vocación desde esta perspectiva. Primero porque ofrece una visión misionera compartida, luego porque renueva la conciencia de que en la Iglesia nada se hace solos; de que estamos dentro de una larga historia orientada hacia un futuro que es la participación de todos. La pastoral vocacional no puede ser tarea de solo algunos líderes, sino de la comunidad: "toda pastoral es vocacional, toda formación es vocacional y toda espiritualidad es vocacional" (Christus vivit, 254).

Vocaciones a una consagración especial

"Si partimos de la convicción de que el Espíritu sigue suscitando vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada, podemos "volver a echar las redes "en nombre del Señor, con plena confianza" (ibíd., 274). Quiero reiterar firmemente esta certeza mía animándoos a usar todavía más energía para iniciar procesos y ampliar espacios de fraternidad que fascinen (ver ibíd., 38) porque viven del Evangelio.

Estoy pensando en las muchas comunidades de vida consagrada que operan capilarmente en la caridad y en la misión. Pienso en la vida monástica, en la que hunde sus raíces Europa y que todavía es capaz de atraer muchas vocaciones, especialmente entre las mujeres: hay que custodiarla conservarla, valorarla y ayudarla a expresarse por lo que realmente es, una escuela de oración y comunión. Pienso en las parroquias, enraizadas en el territorio y en su fuerza para evangelizar en esta época. Pienso en el esfuerzo sincero de innumerables sacerdotes, diáconos, consagrados, consagradas y obispos "que cada día se entregan con honestidad y dedicación al servicio de los jóvenes. Su obra es un gran bosque que crece sin hacer ruido "(ibíd., 99).

No tengáis miedo de aceptar el desafío de anunciar nuevamente la vocación a la vida consagrada y al ministerio ordenado. ¡La Iglesia lo necesita! Y cuando los jóvenes se encuentran con hombres y mujeres consagrados y creíbles, no porque sean perfectos, sino porque están marcados por el encuentro con el Señor, saben cómo probar una vida diferente y preguntarse acerca de su vocación. “La Iglesia atrae la atención de los jóvenes al estar enraizada en Jesucristo. Cristo es la Verdad que hace a la Iglesia diferente de cualquier otro grupo mundano con el que nos podemos identificar. "(Documento Pre-sinodal de los jóvenes, 11).

Hoy la vida de todos está fragmentada y, a veces, herida; la de la Iglesia no lo está menos. Estar enraizado en Cristo es el gran camino para dejar que su obra nos recomponga. Acompañar y formar la vocación es consentir en la obra artesanal de Cristo, que vino para traer el alegre anuncio a los pobres, para vendar las heridas de los corazones rotos, para proclamar la libertad de los esclavos y la vista de los ciegos (véase Lucas 4:18) ¡Valor, pues! ¡Cristo nos quiere vivos!

sábado, 8 de junio de 2019

GRUPODE ORACIÓN "Con Matilde a la luz del Sagrario." (9JUNIO2019)

PENTECOSTÉS

Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.
Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.
Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre,
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.
Riega la tierra en sequia,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas,
infunde calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.
Reparte tus siete dones,
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno.

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LA PALABRA:

Lectura del santo evangelio según san Juan (20,19-23):

AL anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
«Paz a vosotros».
Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:
«Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo».
Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo:
«Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».

Palabra del Señor

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EL ESPÍRITU ES DE TODOS


Nuestra vida está hecha de múltiples experiencias. Gozos y sinsabores, logros y fracasos, luces y sombras van entretejiendo nuestro vivir diario llenándonos de vida o agobiando nuestro corazón.

Pero con frecuencia no somos capaces de percibir todo lo que hay en nosotros mismos. Lo que captamos con nuestra conciencia es solo una pequeña isla en el mar mucho más amplio y profundo de nuestra vida. A veces, se nos escapa, incluso, lo más esencial y decisivo.

En su precioso libro Experiencia espiritual, K. Rahner nos ha recordado con vigor esa «experiencia» radicalmente diferente que se da siempre en nosotros, aunque pase muchas veces desapercibida: la presencia viva del Espíritu de Dios que trabaja desde dentro nuestro ser.

Una experiencia que queda, casi siempre, como encubierta por otras muchas que ocupan nuestro tiempo y nuestra atención. Una presencia que queda como reprimida y oculta bajo otras impresiones y preocupaciones que se apoderan de nuestro corazón.

Casi siempre nos parece que lo grande y gratuito tiene que ser siempre algo poco frecuente, pero, cuando se trata de Dios, no es así. Ha habido en ciertos sectores del cristianismo una tendencia a considerar esa presencia viva del Espíritu como algo reservado más bien a personas elegidas y selectas. sus hijos e hijas.

Una experiencia propia de creyentes privilegiados.

Rahner nos ha recordado que el Espíritu de Dios está siempre vivo en el corazón del ser humano pues el Espíritu es sencillamente la comunicación del mismo Dios en lo más íntimo de nuestra existencia. Ese Espíritu de Dios se comunica y regala, incluso, allí donde aparentemente no pasa nada. Allí donde se acepta la vida y se cumple con sencillez la obligación pesada de cada día.

El Espíritu de Dios sigue trabajando silenciosamente en el corazón de la gente normal y sencilla, en contraste con el orgullo y las pretensiones de quienes se sienten en posesión del Espíritu.

La fiesta de Pentecostés es una invitación a buscar esa presencia del Espíritu de Dios en todos nosotros, no para presentarla como un trofeo que poseemos frente a otros que no han sido elegidos, sino para acoger a ese Dios que está en la fuente de toda vida, por muy pequeña y pobre que nos pueda parecer a nosotros.

El Espíritu de Dios es de todos, porque el Amor inmenso de Dios no puede olvidar ninguna lágrima, ningún gemido ni anhelo que brota del corazón de los hombres.

José Antonio Pagola
https://www.corpuschristidebilbao.com/celebraciones/pagola/



Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (2,1-11):

AL cumplirse el día de Pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar. De repente, se produjo desde el cielo un estruendo, como de viento que soplaba fuertemente, y llenó toda la casa donde se encontraban sentados. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se dividían, posándose encima de cada uno de ellos. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía manifestarse.
Residían entonces en Jerusalén judíos devotos venidos de todos los pueblos que hay bajo el cielo. Al oírse este ruido, acudió la multitud y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua. Estaban todos estupefactos y admirados, diciendo:
«¿No son galileos todos esos que están hablando? Entonces, ¿cómo es que cada uno de nosotros los oímos hablar en nuestra lengua nativa? Entre nosotros hay partos, medos, elamitas y habitantes de Mesopotamia, de Judea y Capadocia, del Ponto y Asia, de Frigia y Panfilia, de Egipto y de la zona de Libia que limita con Cirene; hay ciudadanos romanos forasteros, tanto judíos como prosélitos; también hay cretenses y árabes; y cada uno los oímos hablar de las grandezas de Dios en nuestra propia lengua».

Palabra de Dios

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Sal 103,1ab.24ac.29bc-30.31.34

R/.
 Envía tu Espíritu, Señor, 
y repuebla la faz de la tierra


Bendice, alma mía, al Señor:
¡Dios mío, qué grande eres!
Cuántas son tus obras, Señor;
la tierra está llena de tus criaturas. R/.

Les retiras el aliento, y expiran
y vuelven a ser polvo;
envías tu espíritu, y los creas, 
y repueblas la faz de la tierra. R/.

Gloria a Dios para siempre,
goce el Señor con sus obras;
que le sea agradable mi poema,
y yo me alegraré con el Señor.
 R/.


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Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (12,3b-7.12-13):

HERMANOS:
Nadie puede decir: «Jesús es Señor», sino por el Espíritu Santo.
Y hay diversidad de carismas, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de ministerios, pero un mismo Señor; y hay diversidad de actuaciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos. Pero a cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para el bien común.

Pues, lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo.
Pues todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu.

Palabra de Dios


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