domingo, 11 de octubre de 2020

SÉ TÚ MISM@ Y BRILLA (5OCT2020) LA BIBLIA


AÑO DE LA BIBLIA (OCTUBRE). LIBROS POÉTICOS (I). SALMOS

En bastantes libros del Antiguo y del Nuevo Testamento podemos encontrar textos poéticos, en verso y en prosa, especialmente en los Profetas, pero los libros estrictamente poéticos son Los Salmos, El Cantar de los Cantares y Las Lamentaciones.


La poesía hebrea no se basa en la rima, sino en el paralelismo de dos expresiones de un mismo sentimiento, o en su contraposición con el opuesto; además de otros recursos habituales de concisión, imágenes simbólicas, ambigüedad multisugerente, acentos y sonoridad (difícilmente traspasable a una traducción). Estos aspectos son especialmente importantes porque la mayoría de los salmos están concebidos para ser cantados o recitados en solemnidades litúrgicas.




Los Salmos

Los Salmos, libro de oración

Los Salmos son la expresión espontánea de los creyentes, o de la comunidad, en diálogo con Dios; y eso es la oración, sea comunitaria o privada, un diálogo con Dios en las diversas circunstancias de la vida.

Pueden expresar admiración, alabanza, súplica, confianza, temores, y también desesperación, respetuosas quejas, pero también imprecaciones contra los enemigos, que nosotros podemos y debemos omitir en nuestra oración. Para un cristiano, los salmos adquieren especial significado al imaginar cómo se valió de ellos Jesús para expresarle al Padre sus propios sentimientos: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado”.

La mayoría fueron atribuidos a David, el rey poeta, pero realmente son obra de varios autores; “de una cadena anónima de poetas a lo largo de ocho siglos” (Schökel), según las vicisitudes del pueblo de Israel, con sentimientos y hasta teologías diferentes (Yahvé, Elohim), con influencias de los vecinos cananeos o egipcios, y modificaciones y adaptaciones hasta su redacción definitiva en el siglo III o II a. C. Los títulos y entradillas con indicaciones para la música son también añadidos posteriores.








Clasificación práctica para la oración

Se han propuesto distintas clasificaciones de los 150 salmos, unas más científicas y otras más prácticas para su uso como modelo de oración en diversas situaciones de la vida; pero estas clasificaciones son ambiguas porque la mayoría de los salmos expresan diversos estados de ánimo. La mejor clasificación es la que cada uno haga para él, porque Los Salmos no es un libro para leer, sino un libro de cabecera al que acudir en determinados momentos, en que necesitamos expresar un sentimiento en diálogo con Dios.

Cuando encontramos la cita a un salmo, tenemos que tener en cuenta que nuestras Biblias pueden utilizar la numeración del texto hebreo o la del texto griego, que es una unidad inferior al hebreo. Por ejemplo, el salmo penitencial que conocemos como “de profundis” (desde lo hondo grito a ti…) según la numeración hebrea es el 130, y según la versión griega de los LXX es el 129. La traducción de Schökel, la Biblia interconfesional (BTI) y la clásica de Reina-Valera lo citan como 130 (129); la Vulgata, que sigue a los LXX, lo numera como 129 (130), y es (o era) la numeración más conocida por los sacerdotes y los monjes y monjas que utilizan el texto latino.

(Cada edición suele advertir que numeración adopta).

Pikaza, en “Ciudad Biblia”, al tratar los Salmos, propone un cuadro con la clasificación; igualmente García Polo al comienzo de la edición de los Salmos en vídeos. Nosotros propondremos una clasificación más simple; prescindimos aquí de los salmos didácticos, históricos, litúrgicos, y destacamos algunos ejemplos de los salmos que pueden facilitar nuestra oración. (Citamos con la numeración de la traducción hebrea de Schökel).


CONFIANZA, súplica y acción de gracias

16: Protégeme, dios mío, que me refugio en ti

22: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me abandonas?

23: El Señor es mi pastor: nada me falta

25: A ti, Señor, presento mi afán

27: El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?

40: Yo esperaba con ansia al Señor: se inclinó y oyó mi grito de auxilio

51: Misericordia, Dios mío, por tu bondad

127: Si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles

139: Señor, tú me sondeas y me conoces

ANHELO DE DIOS


42: Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío

63: Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo, mi garganta tiene sed de ti

HIMNOS DE ALABANZA


8: Señor Dios nuestro, ¡qué grande es tu nombre en la tierra entera!

19: El cielo proclama la gloria de Dios

92: Es bueno dar gracias al Señor

104: Bendice, alma mía, al Señor. (Himno de alabanza por la armonía de la naturaleza)

113: ¡Aleluya! Alabad siervos del Señor, alabad el nombre del Señor

148: Alabad al Señor desde los cielos! (alabanza al Dios de toda la creación)



Bibliografía

Antonio García Polo: “Orar con los Salmos. Los 150 salmos en PowerPoint”. Presenta cada salmo con una breve introducción, una invitación a interpretarlo desde Israel, desde Jesús, y desde nosotros mismos. Desarrolla las principales estrofas y facilita la meditación con una imagen visual apropiada, un fondo de música, y un breve comentario. Puede verse en internet: “Salmos Antonio García Polo”.

José Luis Sicre: “Introducción al Antiguo Testamento” ed. Verbo Divino, 2016. Tema V nº 23 Los Salmos.

Xabier Pikaza: “Ciudad Biblia. Una guía para adentrarse, perderse y encontrarse en los libros bíblicos”. Ed. Verbo Divino 2019. Antiguo Testamento 5 Libros sapienciales, p. 112.

John Shelby Spong, obispo anglicano: “Orígenes de la Biblia”, c. 25 y 27. Traducción digital facilitada por: Asociación Marcel Légaut, http://marcellegaut.orghttp://johnshelbyspong.es

Luis Alonso Schökel: Nueva Biblia española. Ed. Cristiandad 1975. Introducción a Los Salmos.

Biblia Traducción Interconfesional (BTI). Ed. Biblioteca de Autores cristianos, Editorial verbo divino, Sociedades Bíblicas Unidas, 2008. Introducción a Los Salmos y aclaración a pie de página a casi todos los versículos.

Gonzalo Haya

https://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/12200-ano-de-la-biblia-octubre-libros-poeticos-i-salmos.html


domingo, 4 de octubre de 2020

GRUPO DE ORACIÓN "Con Matilde a la luz del Sagrario." (4OCT2020)

 LA PALABRA:

Lectura del santo evangelio según san Mateo (21,33-43):

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «Escuchad otra parábola: Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje. Llegado el tiempo de la vendimia, envió sus criados a los labradores, para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon. Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último les mandó a su hijo, diciéndose: "Tendrán respeto a mi hijo." Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron: "Éste es el heredero, venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia." Y, agarrándolo, lo empujaron fuera de la viña y lo mataron. Y ahora, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?»
Le contestaron: «Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores, que le entreguen los frutos a sus tiempos.»
Y Jesús les dice: «¿No habéis leído nunca en la Escritura: "La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente?" Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos.»

Palabra del Señor



EL RIESGO DE DEFRAUDAR A DIOS



La parábola de los «viñadores homicidas» es tan dura que a los cristianos nos cuesta pensar que esta advertencia profética, dirigida por Jesús a los dirigentes religiosos de su tiempo, tenga algo que ver con nosotros.

El relato habla de unos labradores encargados por un señor para trabajar su viña. Llegado el tiempo de la vendimia sucede algo sorprendente e inesperado. Los labradores se niegan a entregar la cosecha. El señor no recogerá los frutos que tanto espera.

Su osadía es increíble. Uno tras otro, van matando a los criados que el señor les envía para recoger los frutos. Más aún. Cuando les envía a su propio hijo, lo echan «fuera de la viña» y lo matan para quedarse como únicos dueños de todo.

¿Qué puede hacer el señor de la viña con esos labradores? Los dirigentes religiosos, que escuchan nerviosos la parábola, sacan una conclusión terrible: los hará morir y traspasará la viña a otros labradores «que le entreguen los frutos a su tiempo». Ellos mismos se están condenando. Jesús se lo dice a la cara: «Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos».

En la «viña de Dios» no hay sitio para quienes no aportan frutos. En el proyecto del reino de Dios que Jesús anuncia y promueve no pueden seguir ocupando un lugar «labradores» indignos que no reconozcan el señorío de su Hijo, porque se sienten propietarios, señores y amos del pueblo de Dios. Han de ser sustituidos por «un pueblo que produzca frutos».

A veces pensamos que esta parábola tan amenazadora vale para el pueblo del Antiguo Testamento, pero no para nosotros, que somos el pueblo de la Nueva Alianza y tenemos ya la garantía de que Cristo estará siempre con nosotros.

Es un error. La parábola está hablando también de nosotros. Dios no tiene por qué bendecir un cristianismo estéril del que no recibe los frutos que espera. No tiene por qué identificarse con nuestras incoherencias, desviaciones y poca fidelidad. También ahora Dios quiere que los trabajadores indignos de su viña sean sustituidos por un pueblo que produzca frutos dignos del reino de Dios.




José Antonio Pagola

Publicado en www.gruposdejesus.com


Lectura del libro de Isaías (5,1-7):

Voy a cantar en nombre de mi amigo un canto de amor a su viña. Mi amigo tenía una viña en fértil collado. La entrecavó, la descantó, y plantó buenas cepas; construyó en medio una atalaya y cavó un lagar. Y esperó que diese uvas, pero dio agrazones. Pues ahora, habitantes de Jerusalén, hombres de Judá, por favor, sed jueces entre mí y mi viña. ¿Qué más cabía hacer por mi viña que yo no lo haya hecho? ¿Por qué, esperando que diera uvas, dio agrazones? Pues ahora os diré a vosotros lo que voy a hacer con mi viña: quitar su valla para que sirva de pasto, derruir su tapia para que la pisoteen. La dejaré arrasada: no la podarán ni la escardarán, crecerán zarzas y cardos; prohibiré a las nubes que lluevan sobre ella. La viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel; son los hombres de Judá su plantel preferido. Esperó de ellos derecho, y ahí tenéis: asesinatos; esperó justicia, y ahí tenéis: lamentos.

Palabra de Dios



Sal 79,9.12.13-14.15-16.19-20

R/.
 La viña del Señor es la casa de Israel

Sacaste una vid de Egipto,
expulsaste a los gentiles, y la trasplantaste.
Extendió sus sarmientos hasta el mar,
y sus brotes hasta el Gran Río. R/.

¿Por qué has derribado su cerca
para que la saqueen los viandantes,
la pisoteen los jabalíes
y se la coman las alimañas? R/.

Dios de los ejércitos, vuélvete:
mira desde el cielo, fíjate,
ven a visitar tu viña,
la cepa que tu diestra plantó
y que tú hiciste vigorosa. R/.

No nos alejaremos de ti:
danos vida, para que invoquemos tu nombre.
Señor, Dios de los ejércitos,
restáuranos, que brille tu rostro y nos salve. R/.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (4,6-9):

Nada os preocupe; sino que, en toda ocasión, en la oración y súplica con acción de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Finalmente, hermanos, todo lo que es verdadero, noble, justo, puro, amable, laudable, todo lo que es virtud o mérito, tenedlo en cuenta. Y lo que aprendisteis, recibisteis, oísteis, visteis en mí, ponedlo por obra. Y el Dios de la paz estará con vosotros.

Palabra de Dios



jueves, 1 de octubre de 2020

SÉ TÚ MISM@ Y BRILLA (30SEPT2020) LA BIBLIA


AÑO DE LA BIBLIA (SEPTIEMBRE). LOS PROFETAS (IV). PROFECÍAS APOCALÍPTICAS


“Apocalipsis” significa revelación, pero suele referirse a una revelación expresada en forma críptica para que solamente la entiendan los sabios o los elegidos, a los que les descubre un trágico fin de este mundo, con la salvación de los buenos y la destrucción de los malos.


Este género parece una prolongación del profetismo, especialmente el de Ezequiel, Joel, Malaquías y Zacarías II, con las referencias al “día del Señor”. La gnosis, conocimiento exclusivo de los sabios o perfectos, puede considerarse también como prolongación de la apocalíptica, aunque sin el tremendismo del juicio final.




Hay una apocalíptica dura que desarrolla una lucha de los poderes enemigos de Dios y los ángeles que defienden a los hombres justos, sin que éstos puedan hacer o decidir nada. Esta apocalíptica que niega la libertad humana no ha sido incluida en el canon hebreo ni en el cristiano.

La apocalíptica blanda cree en la libertad y en la capacidad humana de intervenir, protegidos por los buenos espíritus, en esa guerra que los poderes superiores libran en este mundo.

El género apocalíptico no suscita mucho interés en el pensamiento actual, porque se desarrolla en escenarios imaginativos e irreales, es tremendista y críptico, difícil de interpretar y poco convincente. Y para eso ya está el género de la ciencia ficción. Nos identificamos más con el humanismo de Jonás, y para qué quebrarnos la cabeza si luego no van a resultar esos anuncios; y en todo caso “cuán largo me lo fiais”.

No obstante la apocalíptica blanda influyó mucho en el judaísmo y en los primeros cristianos, como queda patente en el capítulo 13 del evangelio de Marcos, en los capítulos paralelos de Mateo y de Lucas, en las epístolas a los Tesalonicenses y en otras epístolas canónicas, y especialmente en el Apocalipsis de la escuela de Juan. También prosperó la apocalíptica dura, aunque no ha sido recogida en el canon hebreo ni en el cristiano.


Daniel

El libro de Daniel es una obra muy compleja. Su redacción definitiva es de mediados del siglo II a. C., final del período helenístico, porque narra acontecimientos acaecidos bajo Epifanio IV (175-164 a. C.). Se atribuye a su protagonista Daniel, un joven israelita llevado a la corte de Nabucodonosor que fue nombrado consejero por su sabiduría al interpretarle el sueño de la gran estatua de los cuatro reinos, destruida por una piedrecita que rodó desde el monte Sion.

Es compleja porque consta de dos partes muy diferentes, que pueden ser obra de diferentes autores. La primera (c. 1-6) es de tipo sapiencial con historias edificantes, y la segunda (7-12) describe unas visiones apocalípticas; la primera escrita en arameo y la segunda en hebreo, ambas con adiciones en griego; y reflejan situaciones históricas diferentes, la primera en Babilonia y la segunda refiere situaciones acaecidas en Palestina bajo el dominio de Epifanio IV, aunque situadas también en Babilonia.

Tienen en común la exaltación de la resistencia judía que defiende su identidad religiosa frente a las imposiciones de la dominación extranjera; resistencia pasiva, no violenta, en contraposición a la resistencia armada de los Macabeos; y una teología política: la Historia está en manos de Dios, que ha escogido a Israel como su pueblo; y los imperios que no reconozcan esta soberanía acabarán destruidos.

La primera parte (c.1-6): narra la historia de Daniel, apodado como Baltasar, prototipo de judaísmo ascético y sabio; que interpreta la visiones del rey: la imagen de la estatua que representa los cuatro imperios (c. 2); la historia de los tres jóvenes en el horno de fuego; el sueño del gran árbol que va a ser talado y que representa al mismo Nabucodonosor, el banquete del rey Baltasar con las misteriosas frases escritas en la pared, y la conocida escena de Daniel en el foso de los leones.

La segunda parte (c.7-12) más apocalíptica, trata de las extrañas visiones de Daniel sobre los acontecimientos que acontecerían al pueblo hebreo con diversos invasores, y que corresponden a los futuros imperios de Media, Persia y Grecia hasta la crisis de los Macabeos. Todas las visiones se describen con símbolos extraños de bestias con múltiples cuernos, ángeles, figuras humanas y números, que luego los ángeles le van explicando a Daniel, como símbolos de la situación política de aquella época, que ahora nos resultan difíciles o imposible de entender. Termina con la visión de un hombre aterradoramente resplandeciente a orillas del río Tigris, que viene a revelarle lo que está escrito en El libro de la Verdad y el secreto del libro sellado. El texto griego añade los capítulos 13 y 14 con el relato de los ancianos que intentaron violar a Susana.

El libro de Daniel tuvo gran influencia en la elaboración de los evangelios, especialmente su apocalíptica. Marcos (13,14) y Mateo (24,15) citan como señal un texto de Daniel 9,27: “cuando veáis la abominación de la devastación, anunciada por el profeta Daniel, erigida en el lugar santo...”. Quizás Lucas recordó el pasaje de Daniel 7,28: “yo Daniel… guardaba en mi corazón todas aquellas cosas” para aplicárselo a la madre de Jesús. Nosotros deberíamos recordar la súplica que Daniel dirige al Señor: “Te presentamos nuestras súplicas no porque seamos justos, sino confiados en la grandeza de tu misericordia” (9,18).

Pero lo que más ha influido en la vida cristiana ha sido la afirmación de la resurrección, y la visión de “el hijo del hombre. La resurrección per reivindica la justicia de Dios que en la otra vida premia a los buenos y castiga a los malos: “Entonces se salvará tu pueblo: todos los inscritos en el libro. Muchos de los que duermen en el polvo despertarán: unos para vida eterna, otros para ignominia perpetua” (12,1-2).

El término “hijo del hombre” en hebreo significa simplemente “hombre” y ya había sido empleada por otros autores bíblicos, especialmente por Ezequiel, pero en la visión de Daniel (7,9-14) adquiere caracteres divinos: “vi venir del cielo una figura humana, que se acercó al anciano y se presentó ante él. Le dieron poder real y dominio: todos los pueblos, naciones y lenguas lo respetarán. Su dominio es eterno y no pasa, su reino no tendrá fin” (7,13-14) (literalmente “un hijo de hombre” BTI).


El Nuevo Testamento repite esta expresión 84 veces y generalmente es Jesús quien se refiere a sí mismo como “el hijo del hombre”, resaltando unas veces su identificación como ser humano “que no tiene donde reclinar la cabeza” y otras su poder de perdonar los pecados (Mc 2,10) o viniendo “entre las nubes del cielo, con gran fuerza y majestad” (Mc 13-26-27), como en la parábola del juicio final: “Cuando el Hijo del hombre venga con todo su esplendor y acompañado de todos sus ángeles, se sentará en su trono glorioso. Todos los habitantes del mundo serán reunidos...” (Mt 25,31-46) en clara alusión a la visión de Daniel.


Gonzalo Haya

domingo, 27 de septiembre de 2020

GRUPO DE ORACIÓN "Con Matilde a la luz del Sagrario." (27SEPT2020)

 LA PALABRA:

Los Dos Hijos Mateo 21

Lectura del santo evangelio según san Mateo (21,28-32):

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: "Hijo, ve hoy a trabajar en la viña." Él le contestó: "No quiero." Pero después recapacitó y fue. Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: "Voy, señor." Pero no fue. ¿Quién de los dos hizo lo que quería el padre?»
Contestaron: «El primero.»
Jesús les dijo: «Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia, y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no recapacitasteis ni le creísteis.»

Palabra del Señor

LA VOLUNTAD DE DIOS Mateo 21: 28-32 – Rafael Pola

LAS COSAS NO SON SIEMPRE LO QUE PARECEN

La parábola es una de las más claras y simples. Un padre se acerca a sus dos hijos para pedirles que vayan a trabajar a la viña. El primero le responde con una negativa rotunda: «No quiero». Luego lo piensa mejor y va a trabajar. El segundo reacciona con una docilidad ostentosa: «Por supuesto que voy, señor». Sin embargo, todo se queda en palabras, pues no va a la viña.

También el mensaje de la parábola es claro y fuera de toda discusión. Ante Dios, lo importante no es «hablar» sino hacer; lo decisivo no es prometer o confesar, sino cumplir su voluntad. Las palabras de Jesús no tienen nada de original.

Lo original es la aplicación que, según el evangelista Mateo, lanza Jesús a los dirigentes religiosos de aquella sociedad: «Os aseguro: los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del reino de Dios». ¿Será verdad lo que dice Jesús?

Los escribas hablan constantemente de la ley: el nombre de Dios está siempre en sus labios. Los sacerdotes del templo alaban a Dios sin descanso; su boca está llena de salmos. Nadie dudaría de que están haciendo la voluntad del Padre. Pero las cosas no son siempre como parecen. Los recaudadores y las prostitutas no hablan a nadie de Dios. Hace tiempo que han olvidado su ley. Sin embargo, según Jesús, van por delante de los sumos sacerdotes y escribas en el camino del reino de Dios.

¿Qué podía ver Jesús en aquellos hombres y mujeres despreciados por todos? Tal vez su humillación. Quizá un corazón más abierto a Dios y más necesitado de su perdón. Acaso una comprensión y una cercanía mayor a los últimos de la sociedad. Tal vez menos orgullo y prepotencia que la de los escribas y sumos sacerdotes.

Los cristianos hemos llenado de palabras muy hermosas nuestra historia de veinte siglos. Hemos construido sistemas impresionantes que recogen la doctrina cristiana con profundos conceptos. Sin embargo, hoy y siempre, la verdadera voluntad del Padre la hacen aquellos que traducen en hechos el evangelio de Jesús y aquellos que se abren con sencillez y confianza a su perdón.

José Antonio Pagola

https://www.gruposdejesus.com/26-tiempo-ordinario-a-mateo-2128-32/

MATEO 21,28-32 | Voluntad de dios, Dios, Palabras de bendicion

Lectura de la profecía de Ezequiel (18,25-28):

Así dice el Señor: «Comentáis: "No es justo el proceder del Señor". Escuchad, casa de Israel: ¿es injusto mi proceder?, ¿o no es vuestro proceder el que es injusto? Cuando el justo se aparta de su justicia, comete la maldad y muere, muere por la maldad que cometió. Y cuando el malvado se convierte de la maldad que hizo y practica el derecho y la justicia, él mismo salva su vida. Si recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá.»

Palabra de Dios

1a lect del libro del Profeta Ezequiel 18,25-28. Domingo 28 de Septiembre  de 2014. – Evangeliza Fuerte

Sal 24,4bc-5.6-7.8-9

R/.
 Recuerda, Señor, que tu misericordia es eterna

Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador,
y todo el día te estoy esperando. R/.

Recuerda, Señor,
que tu ternura y tu misericordia son eternas;
no te acuerdes de los pecados
ni de las maldades de mi juventud;
acuérdate de mí con misericordia,
por tu bondad, Señor. R/.

El Señor es bueno y es recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes.
 R/.

Presentación de la Virgen: Orar con los Salmos

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (2,1-11):

Si queréis darme el consuelo de Cristo y aliviarme con vuestro amor, si nos une el mismo Espíritu y tenéis entrañas compasivas, dadme esta gran alegría: manteneos unánimes y concordes con un mismo amor y un mismo sentir. No obréis por rivalidad ni por ostentación, dejaos guiar por la humildad y considerad siempre superiores a los demás. No os encerréis en vuestros intereses, sino buscad todos el interés de los demás. Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús. Él, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

Palabra de Dios

Filipenses 2:1–11. Día dos de 100 días con Cristo (y por… | by Manny  Fernandez | Medium