domingo, 12 de marzo de 2017

«Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo.»

 

CRECER CREYENDO:
Mt (17,1-9):

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña alta. Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Y se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. 
Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bien se está aquí! Sí quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.» 
Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube decía: «Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo.» Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto. 
Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo: «Levantaos, no temáis.» Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo. 
Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: «No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.»

Palabra del Señor

Salmo
Sal 32,4-5.18-19.20.22

R/.
 Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti


La palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra. R/.

Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,
en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre. R/.

Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti. R/.


COMENTARIO:
ESCUCHAR A JESÚS

El centro de ese relato complejo, llamado tradicionalmente “La transfiguración de Jesús”, lo ocupa una Voz que viene de una extraña “nube luminosa”, símbolo que se emplea en la Biblia para hablar de la presencia siempre misteriosa de Dios que se nos manifiesta y, al mismo tiempo, se nos oculta.

La Voz dice estas palabras: “Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo”. Los discípulos no han de confundir a Jesús con nadie, ni siquiera con Moisés y Elías, representantes y testigos del Antiguo Testamento. Solo Jesús es el Hijo querido de Dios, el que tiene su rostro “resplandeciente como el sol”.

Pero la Voz añade algo más: “Escuchadlo”. En otros tiempos, Dios había revelado su voluntad por medio de los “diez mandatos” de la Ley. Ahora la voluntad de Dios se resume y concreta en un solo mandato: escuchad a Jesús. La escucha establece la verdadera relación entre los seguidores y Jesús.

Al oír esto, los discípulos caen por los suelos “llenos de espanto”. Están sobrecogidos por aquella experiencia tan cercana de Dios, pero también asustados por lo que han oído: ¿podrán vivir escuchando solo a Jesús, reconociendo solo en él la presencia misteriosa de Dios?

Entonces, Jesús “se acerca y, tocándolos, les dice: Levantaos. No tengáis miedo”. Sabe que necesitan experimentar su cercanía humana: el contacto de su mano, no solo el resplandor divino de su rostro. Siempre que escuchamos a Jesús en el silencio de nuestro ser, sus primeras palabras nos dicen: Levántate, no tengas miedo.

Muchas personas solo conocen a Jesús de oídas. Su nombre les resulta, tal vez, familiar, pero lo que saben de él no va más allá de algunos recuerdos e impresiones de la infancia. Incluso, aunque se llamen cristianos, viven sin escuchar en su interior a Jesús. Y, sin esa experiencia, no es posible conocer su paz inconfundible ni su fuerza para alentar y sostener nuestra vida.

Cuando un creyente se detiene a escuchar en silencio a Jesús, en el interior de su conciencia, escucha siempre algo como esto: “No tengas miedo. Abandónate con toda sencillez en el misterio de Dios. Tu poca fe basta. No te inquietes. Si me escuchas, descubrirás que el amor de Dios consiste en estar siempre perdonándote. Y, si crees esto, tu vida cambiará. Conocerás la paz del corazón”.

En el libro del Apocalipsis se puede leer así: “Mira, estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa”. Jesús llama a la puerta de cristianos y no cristianos. Le podemos abrir la puerta o lo podemos rechazar. Pero no es lo mismo vivir con Jesús que sin él.”

REFLEXIÓN:
Pero ¿cómo vamos a escuchar a Jesús?
Cumpliendo la LEY, siguiendo el camino aferrados a la seguridad de la norma.
Jesús no niega su utilidad, pero tendemos a repetir los modelos de fariseos y publicanos, o incluso modelos más antiguos. ¿Estamos habitando un desierto, negando a Dios y adorando al becerro de oro, nuevamente?
Creo que sí. Ahora cualquier gurú, de medio pelo y buena distribución y marketing, te da su propia lista de remedios para el cuerpo y el alma, a cambio de dinero.
Todo vale, porque todo lo compramos. Vence la necesidad a la FE y a la ESPERANZA.

 
Por eso es VITAL escuchar a JESÚS. ÉL da un paso más. Nos dice: NO TENGÁIS MIEDO.
Reformula la LEY: AMARÁS A DIOS sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo.
Dice lo mismo, pero centra el foco. La historia con sus patriarcas, tribus reyes, jueces y profetas nos trae la LEY como alianza con DIOS, pero como hemos olvidado que esa ley es el camino al REINO, Jesús nos tiene que recordar que el único camino es el AMOR, la Nueva Alianza.

 

Por eso cumplimos su mandato, echando un cable, prestando la hora, hablando y escuchando al compañero, compartiendo tiempo y vida, haciendo tarea o misión según llega a nuestro corazón, menos o más, los logros de nuestros alumnos y de nuestros compañeros.
¡Que no nos falte el abrazo, ni la sonrisa, ni la palabra amable!
Si somos capaces de sortear las piedras del camino y cargar con alegría nuestra cruz, nunca estaremos solos, ni en la peor de las circunstancias, porque DIOS estará con nosotros.
«Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo.»
¡Ánimo y adelante!

Conéctate y sigue sus huellas.








domingo, 5 de marzo de 2017

«Está escrito: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”».«También está escrito: “No tentarás al Señor, tu Dios”»«Vete, Satanás, porque está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto”»..

CRECER CREYENDO:
Mt (4,1-11):

En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre.
El tentador se le acercó y le dijo:
«Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes».
Pero él le contestó:
«Está escrito: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”».
Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en el alero del templo y le dijo:
«Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: “Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras”».
Jesús le dijo:
«También está escrito: “No tentarás al Señor, tu Dios”».
De nuevo el diablo lo llevó a un monte altísimo y le mostró los
reinos del mundo y su gloria, y le dijo:
«Todo esto te daré, si te postras y me adoras».
Entonces le dijo Jesús:
«Vete, Satanás, porque está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto”».
Entonces lo dejó el diablo, y he aquí que se acercaron los ángeles y lo servían.

Palabra del Señor


Salmo
Sal 50,3-4.5-6a.12-13.14.17

R/.
 Misericordia, Señor: hemos pecado

V/. Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado. R/.

V/. Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado.
Contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces. R/.

V/. Oh, Dios, crea en mi un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme.
No me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu. R/.

V/. Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza. R/.



COMENTARIO:
NUESTRA GRAN TENTACIÓN

La escena de “las tentaciones de Jesús” es un relato que no hemos de interpretar ligeramente. Las tentaciones que se nos describen no son propiamente de orden moral. El relato nos está advirtiendo de que podemos arruinar nuestra vida, si nos desviamos del camino que sigue Jesús.

La primera tentación es de importancia decisiva, pues puede pervertir y corromper nuestra vida de raíz. Aparentemente, a Jesús se le ofrece algo bien inocente y bueno: poner a Dios al servicio de su hambre. “Si eres Hijo de Dios, manda que estas piedras se conviertan en panes”.

Sin embargo, Jesús reacciona de manera rápida y sorprendente: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de boca de Dios”. No hará de su propio pan un absoluto. No pondrá a Dios al servicio de su propio interés, olvidando el proyecto del Padre. Siempre buscará primero el reino de Dios y su justicia. En todo momento escuchará su Palabra.

Nuestra necesidades no quedan satisfechas solo con tener asegurado nuestro pan. El ser humano necesita y anhela mucho más. Incluso, para rescatar del hambre y la miseria a quienes no tienen pan, hemos de escuchar a Dios, nuestro Padre, y despertar en nuestra conciencia el hambre de justicia, la compasión y la solidaridad. 

Nuestra gran tentación es hoy convertirlo todo en pan. Reducir cada vez más el horizonte de nuestra vida a la mera satisfacción de nuestros deseos; hacer de la obsesión por un bienestar siempre mayor o del consumismo indiscriminado y sin límites el ideal casi único de nuestras vidas.

Nos engañamos si pensamos que ese es el camino a seguir hacia el progreso y la liberación. ¿No estamos viendo que una sociedad que arrastra a las personas hacia el consumismo sin límites y hacia la autosatisfacción, no hace sino generar vacío y sinsentido en las personas, y egoísmo, insolidaridad e irresponsabilidad en la convivencia?

¿Por qué nos estremecemos de que vaya aumentando de manera trágica el número de personas que se suicidan cada día? ¿Por qué seguimos encerrados en nuestro falso bienestar, levantando barreras cada vez más inhumanas para que los hambrientos no entren en nuestros países, no lleguen hasta nuestras residencias ni llamen a nuestra puerta?

La llamada de Jesús nos puede ayudar a tomar más conciencia de que no sólo de bienestar vive el hombre. El ser humano necesita también cultivar el espíritu, conocer el amor y la amistad, desarrollar la solidaridad con los que sufren, escuchar su conciencia con responsabilidad, abrirse al Misterio último de la vida con esperanza."José Antonio Pagola  Parroquia de San Vicente Martir de Abando. Bilbao 

REFLEXIÓN:

 
Siempre estamos sujetos a las tentaciones, a ser prisioneros de nuestra debilidad, a que esta nos lastre y no nos deje avanzar. La búsqueda de la felicidad es, a veces, EL DORADO, aquella ciudad de oro que buscaban los españoles en la conquista de américa. Pero la tentación no es la búsqueda, es la idea de felicidad que cada uno tiene. Si nos centramos en el dinero y las posesiones nos pasará como a esos primeros exploradores de las américas, nos perderemos en la selva, hasta ser diezmados o aniquilados por las enfermedades (codicia, envidia, egoísmo, crimen) o por nuestros enemigos (la ley del más fuerte, el grande se come al chico, el hombre es un lobo para el hombre) hasta que no queden ni nuestros nombres. Si esa misma búsqueda la llevamos adelante con la PALABRA, y siguiendo el ejemplo de la conquista de américa, llegamos a conocer y amar otros pueblos y culturas, nuestras huellas se verán aún hoy hasta en los lugares en los que ya no estamos, gracias a las misiones y a los misioneros, a la gente de buena voluntad.


Jesús nos habla de forma atemporal. Su desierto, es ahora nuestra ciudad, su hambre y su sed, es ahora nuestro estrés e insensibilidad, nuestro derroche y hedonismo. El demonio está en nosotros mismos, pues tendemos al camino fácil, a la trampa, al atajo. Poniendo a Dios y a nuestros hermanos en el centro de nuestra vida superaremos más fácilmente las tentaciones.



Sea este tiempo de Cuaresma, el momento en que la reflexión venza a la prisa y parémosnos a escuchar la Palabra, a acompañar a Jesús en su camino, a soportar nuestra cruz del día a día con alegría.
Conéctate y sigue las huellas.
No tengas miedo.

¡Ánimo y adelante!










domingo, 26 de febrero de 2017

«Nadie puede servir a dos señores. Porque despreciará a uno y amará al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero...Buscad sobre todo el reino de Dios y su justicia; y todo esto se os dará por añadidura. Por tanto, no os agobiéis por el mañana, porque el mañana traerá su propio agobio. A cada día le basta su desgracia».

CRECER CREYENDO:
Mt (6,24-34):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Nadie puede servir a dos señores. Porque despreciará a uno y amará al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero.
Por eso os digo: no estéis agobiados por vuestra vida pensando qué vais a comer, ni por vuestro cuerpo pensando con qué os vais a vestir. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo que el vestido? Mirad los pájaros del cielo: no siembran ni siegan, ni almacenan y, sin embargo, vuestro Padre celestial los alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellos?
¿Quién de vosotros, a fuerza de agobiarse, podrá añadir una hora al tiempo de su vida?
¿Por qué os agobiáis por el vestido? Fijaos cómo crecen los lirios del campo: ni trabajan ni hilan. Y os digo que ni Salomón, en todo su fasto, estaba vestido como uno de ellos. Pues si a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se arroja al horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por vosotros, gente de poca fe? No andéis agobiados pensando qué vais a comer, o qué vais a beber, o con qué os vais a vestir. Los paganos se afanan por esas cosas. Ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso.
Buscad sobre todo el reino de Dios y su justicia; y todo esto se os dará por añadidura. Por tanto, no os agobiéis por el mañana, porque el mañana traerá su propio agobio. A cada día le basta su desgracia».

Palabra del Señor

Salmo
Sal 61,2-3.6-7.8-9ab

R/.
 Descansa sólo en Dios, alma mía

V/. Sólo en Dios descansa mi alma,
porque de él viene mi salvación;
sólo él es mi roca y mi salvación,
mi alcázar: no vacilaré. R/.

V/. Descansa sólo en Dios, alma mía,
porque él es mi esperanza;
sólo él es mi roca y mi salvación,
mi alcázar: no vacilaré. R/.

V/. De Dios viene mi salvación y mi gloria,
él es mi roca firme, Dios es mi refugio.
Pueblo suyo, confiad en él
desahogad ante él vuestro corazón. R/.

COMENTARIO:
NO A LA IDOLATRÍA DEL DINERO

El dinero, convertido en ídolo absoluto, es para Jesús el mayor enemigo de ese mundo más digno, justo y solidario que quiere Dios. Hace ya veinte siglos que el Profeta de Galilea denunció de manera rotunda que el culto al Dinero será siempre el mayor obstáculo que encontrará la Humanidad para progresar hacia una convivencia más humana.    
La lógica de Jesús es aplastante: “No podéis servir a Dios y al Dinero”. Dios no puede reinar en el mundo y ser Padre de todos, sin reclamar justicia para los que son excluidos de una vida digna. Por eso, no pueden trabajar por ese mundo más humano querido por Dios los que, dominados por el ansia de acumular riqueza, promueven una economía que excluye a los más débiles y los abandona en el hambre y la miseria.
Es sorprendente lo que está sucediendo con el Papa Francisco. Mientras los medios de comunicación y las redes sociales que circulan por internet nos informan, con toda clase de detalles, de los gestos más pequeños de su personalidad admirable, se oculta de modo vergonzoso su grito más urgente a toda la Humanidad: “No a una economía de la exclusión y la iniquidad. Esa economía mata”.
Sin embargo, Francisco no necesita largas argumentaciones ni profundos análisis para exponer su pensamiento. Sabe resumir su indignación en palabras claras y expresivas que podrían abrir el informativo de cualquier telediario, o ser titular de la prensa en cualquier país. Solo algunos ejemplos.
“No puede ser que no sea noticia que muera de frío un anciano en situación de la calle y que sí lo sea la caída de dos puntos en la bolsa. Eso es exclusión. No se puede tolerar que se tire comida cuando hay gente que pasa hambre. Eso es iniquidad”.
Vivimos “en la dictadura de una economía sin rostro y sin un objetivo verdaderamente humano”. Como consecuencia, “mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz”.
“La cultura del bienestar nos anestesia, y perdemos la calma si el mercado ofrece algo que todavía no hemos comprado, mientras todas esa vidas truncadas por falta de posibilidades nos parecen un espectáculo que de ninguna manera nos altera”.
Como ha dicho él mismo: “este mensaje no es marxismo sino Evangelio puro”. Un mensaje que tiene que tener eco permanente en nuestras comunidades cristianas. Lo contrario podría ser signo de lo que dice el Papa: “Nos estamos volviendo incapaces de compadecernos de los clamores de los otros, ya no lloramos ante el drama de los demás”."José Antonio Pagola Parroquia de San Vicente Martir de Abando. Bilbao 

REFLEXIÓN:


En el tiempo de Jesús, como ahora, se sirve a Dios y al dinero, pero entre medias se meten muchos nuevos dioses derivados de nuestra sociedad. La moda, las redes sociales, los deportes entendidos como religión, los medios de comunicación e internet, son algunos de los ejemplos más claros de estos nuevos dioses.
La evolución de la sociedad se produce no ya cada generación, sino que en una misma generación se producen varias evoluciones. Y el lema, es adaptarse o “morir”. Porque quedarse fuera de esos avances es morir en esta sociedad, que carece de valores firmes, que hace bueno el lema de GROUCHO MARX: “Tengo estos principios, pero si no les gustan, tengo otros.”
Por eso somos una sociedad enferma. Por eso estamos los cristianos luchando por encontrar una cura (¡Y un cura! Porque el rebaño es mucho y los pastores pocos.), una ESPERANZA.  Pero en este terreno surge la competencia del hedonismo, con sus recetas, sus libros de autoayuda, sus atajos. Las verdades a medias pueden parecernos una solución, pero sino hemos sido abducidos por completo, si nuestro pensamiento no ha sido lavado y centrifugado por la publicidad y los programas basura de TV, llegará un momento que esa solución no nos terminará de llenar.


Si no llegamos a nuestro ámbito espiritual, no estaremos completos. El vacío, como el silencio son dos formas de fracaso como personas, como hijos de Dios.
Llevado esto a nuestra escuela, a nuestra MISIÓN, no se puede decir otra cosa que somos TELLISTAS en lucha. Cada día la sociedad pretende implantar sus “costumbres” en nuestro colegio y cada día nos cuesta más rechazarlas.
La comodidad de “la nave va” es siempre tentadora, pero nosotros no somos un contenedor de niños, no somos un parking, somos parte de una obra de Dios, la primera línea de evangelización.

 
Tenemos que ganarnos, todos los días, el respeto perdido, por la negación que han hecho de nosotros desde la clase política hasta la propia sociedad, a base de esfuerzo, trabajo y sacrificio.


Asumimos el desgaste, porque creemos firmemente que la educación es la salvaguarda del futuro, al igual que lo pensó Madre Matilde. 
Trabajamos por salvar a los inocentes a sabiendas de que lo hacemos en desventaja. 
Si nosotros nos rendimos, ellos lo tendrán todo perdido. 
Nadie les hablará de DIOS, del Prójimo, del AMOR.

¿Y TE PARECERÁ PEQUEÑA NUESTRA CRUZ?


En camino, conectados y siguiendo las huellas…solo podemos decir. 

¡ÁNIMO Y ADELANTE!









domingo, 19 de febrero de 2017

Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis?

CRECER CREYENDO:
Mt (5,38-48):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Habéis oído que se dijo: “Ojo por ojo, diente por diente”. Pero yo os digo: no hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también el manto; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñale dos; a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo rehúyas.
Habéis oído que se dijo: “Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo”.
Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos.
Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis?
¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y, si saludáis solo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto».

Palabra de Dios


Salmo
Sal 102,1-2.3-4.8.10.12-13

R/. El Señor es compasivo y misericordioso

V/. Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios. R/.

V/. Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades;
él rescata tu vida de la fosa
y te colma de gracia y de ternura. R/.


V/. El Señor es compasivo y misericordioso,
lento a la ira y rico en clemencia.
No nos trata como merecen nuestros pecados
ni nos paga según nuestras culpas. R/.

V/. Como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos.
Como un padre siente ternura por sus hijos,
siente el Señor ternura por los que lo temen. R/.




COMENTARIO:
UNA LLAMADA ESCANDALOSA

La llamada al amor es siempre seductora. Seguramente, muchos acogían con agrado la llamada de Jesús a amar a Dios y al prójimo. Era la mejor síntesis de la Ley. Pero lo que no podían imaginar es que un día les hablara de amar a los enemigos.


Sin embargo, Jesús lo hizo. Sin respaldo alguno de la tradición bíblica, distanciándose de los salmos de venganza que alimentaban la oración de su pueblo, enfrentándose al clima general de odio que se respiraba en su entorno, proclamó con claridad absoluta su llamada: “Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os aborrecen y rezad por los que os calumnian”.


Su lenguaje es escandaloso y sorprendente, pero totalmente coherente con su experiencia de Dios. El Padre no es violento: ama incluso a sus enemigos, no busca la destrucción de nadie. Su grandeza no consiste en vengarse sino en amar incondicionalmente a todos. Quien se sienta hijo de ese Dios, no introducirá en el mundo odio ni destrucción de nadie.


El amor al enemigo no es una enseñanza secundaria de Jesús, dirigida a personas llamadas a una perfección heroica. Su llamada quiere introducir en la historia una actitud nueva ante el enemigo porque quiere eliminar en el mundo el odio y la violencia destructora. Quien se parezca a Dios no alimentará el odio contra nadie, buscará el bien de todos incluso de sus enemigos.


Cuando Jesús habla del amor al enemigo, no está pidiendo que alimentemos en nosotros sentimientos de afecto, simpatía o cariño hacia quien nos hace mal. El enemigo sigue siendo alguien del que podemos esperar daño, y difícilmente pueden cambiar los sentimientos de nuestro corazón.


Amar al enemigo significa, antes que nada, no hacerle mal, no buscar ni desear hacerle daño. No hemos de extrañarnos si no sentimos amor alguno hacia él. Es natural que nos sintamos heridos o humillados. Nos hemos de preocupar cuando seguimos alimentando el odio y la sed de venganza.


Pero no se trata solo de no hacerle mal. Podemos dar más pasos hasta estar incluso dispuestos a hacerle el bien si lo encontramos necesitado. No hemos de olvidar que somos más humanos cuando perdonamos que cuando nos vengamos alegrándonos de su desgracia.

El perdón sincero al enemigo no es fácil. En algunas circunstancias a la persona se le puede hacer en aquel momento prácticamente imposible liberarse del rechazo, el odio o la sed de venganza. No hemos de juzgar a nadie desde fuera. Solo Dios nos comprende y perdona de manera incondicional, incluso cuando no somos capaces de perdonar."


REFLEXIÓN:

Encontré esta foto y la archivé para hoy sin saber cuál sería la Palabra que iluminaría nuestra oración semanal y la Providencia, que a veces me guía, hizo que no pudiera tener mejor acomodo.
Dos balas que se encuentran en pleno tiroteo y que terminan formando una cruz.
Las dinámicas del poder, del dinero, del egoísmo, la vanidad y el odio generan en el ser humano conflictos que llevan asociados el sufrimiento y la muerte. No falla. La historia nos lo enseña. Caemos siempre en estos mismos errores. La historia siempre se repite.


La solución a todos estos conflictos no está solo en conocer nuestro pasado y en soñar un futuro mejor para las próximas generaciones. Eso está bien, desde luego, pero se ha demostrado insuficiente.
Si no aprovechamos el hoy, si no ejemplificamos el AMOR que predicamos, hasta permitirnos amar a nuestros contrarios: los que no nos quieren, los que no nos aceptan como somos, los que no nos respetan y marginan o ningunean, nuestra vida se perderá pues carecerá de sentido.



Todos tenemos un enemigo interior que nos dirige hacia los atajos y las trampas, hacia las medias verdades y los espejismos. Reconocerle, como parte de nosotros, y evitar que imponga su voluntad es el primer paso para ser mejores personas. Una vez hecho esto nos será mucho más sencillo acercarnos a los demás, con sus diferencias, sus peculiaridades, sus rarezas y admitir que no nos tienen que soportar, que no tienen que pensar lo mismo que nosotros, que no nos tienen que querer.
Cuando, sabiendo todo esto, y asumiéndolo, seamos capaces de AMAR y entregarnos al prójimo, con ánimo de servicio, habremos logrado ser  fieles al mandato del Señor.

Gastaremos nuestra vida en este empeño, sin la certeza de lograrlo, pero con la ESPERANZA de conseguirlo.
Ese es nuestro camino de cruz.
Conéctate y sigue sus huellas.
¡Ánimo y adelante!
No tengáis miedo.











domingo, 12 de febrero de 2017

“No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos.”

CRECER CREYENDO:
Mt (5,17-37):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas:
no he venido a abolir, sino a dar plenitud.
En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley.
El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos.
Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos.
Porque os digo que si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.
Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio.
Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y silo llama “necio”, merece la condena de la “gehenna” del fuego.
Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
Con el que te pone pleito procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo.
Habéis oído que se dijo: “No cometerás adulterio”.
Pero yo os digo: todo el que mira a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón.
Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”.
Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”.
Se dijo: “El que repudie a su mujer, que le dé acta de repudio”. Pero yo os digo que si uno repudia a su mujer —no hablo de unión ilegítima— la induce a cometer adulterio, y el que se casa con la repudiada comete adulterio.
También habéis oído que se dijo a los antiguos: “No jurarás en falso” y “Cumplirás tus juramentos al Señor”.
Pero yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo cabello. Que vuestro hablar sea sí, sí, no, no. Lo que pasa de ahí viene del Maligno».

Palabra del Señor

Salmo
Sal 118,1-2.4-5.17-18.33-34

R./ Dichoso el que camina en la voluntad del Señor

V/. Dichoso el que, con vida intachable,
camina en la voluntad del Señor;
dichoso el que, guardando sus preceptos,
lo busca de todo corazón. R/.

V/. Tú promulgas tus mandatos
para que se observen exactamente.
Ojalá esté firme mi camino,
para cumplir tus decretos. R/.

V/. Haz bien a tu siervo: viviré
y cumpliré tus palabras;
ábreme los ojos, y contemplaré
las maravillas de tu ley. R/.

V/. Muéstrame, Señor, el camino de tus decretos,
y lo seguiré puntualmente;
enséñame a cumplir tu ley
y a guardarla de todo corazón. R/.





COMENTARIO:
NO A LA GUERRA ENTRE NOSOTROS

Los judíos hablaban con orgullo de la Ley de Moisés. Según la tradición, Dios mismo la había regalado a su pueblo. Era lo mejor que habían recibido de él. En esa Ley se encierra la voluntad del único Dios verdadero. Ahí pueden encontrar todo lo que necesitan para ser fieles a Dios.

También para Jesús la Ley es importante, pero ya no ocupa el lugar central. Él vive y comunica otra experiencia: está llegando el reino de Dios; el Padre está buscando abrirse camino entre nosotros para hacer un mundo más humano. No basta quedarnos con cumplir la Ley de Moisés. Es necesario abrirnos al Padre y colaborar con él en hacer una vida más justa y fraterna.

Por eso, según Jesús, no basta cumplir la ley que ordena “No matarás”. Es necesario, además, arrancar de nuestra vida la agresividad, el desprecio al otro, los insultos o las venganzas. Aquel que no mata, cumple la ley, pero si no se libera de la violencia, en su corazón no reina todavía ese Dios que busca construir con nosotros una vida más humana.

 
Según algunos observadores, se está extendiendo en la sociedad actual un lenguaje que refleja el crecimiento de la agresividad. Cada vez son más frecuentes los insultos ofensivos proferidos solo para humillar, despreciar y herir. Palabras nacidas del rechazo, el resentimiento, el odio o la venganza.

Por otra parte, las conversaciones están a menudo tejidas de palabras injustas que reparten condenas y siembran sospechas. Palabras dichas sin amor y sin respeto, que envenenan la convivencia y hacen daño. Palabras nacidas casi siempre de la irritación, la mezquindad o la bajeza.

No es este un hecho que se da solo en la convivencia social. Es también un grave problema en la Iglesia actual. El Papa Francisco sufre al ver divisiones, conflictos y enfrentamientos de “cristianos en guerra contra otros cristianos”. Es un estado de cosas tan contrario al Evangelio que ha sentido la necesidad de dirigirnos una llamada urgente: “No a la guerra entre nosotros”.

Así habla el Papa: “Me duele comprobar cómo en algunas comunidades cristianas, y aún entre personas consagradas, consentimos diversas formas de odios, calumnias, difamaciones, venganzas, celos, deseos de imponer las propias ideas a costa de cualquier cosa, y hasta persecuciones que parecen una implacable caza de brujas. ¿A quién vamos a evangelizar con esos comportamientos?”. El Papa quiere trabajar por una Iglesia en la que “todos puedan admirar cómo os cuidáis unos a otros, cómo os dais aliento mutuamente y cómo os acompañáis”.  José Antonio Pagola Parroquia de San Vicente Martir de Abando. Bilbao


REFLEXIÓN:

Dichoso el que, guardando sus preceptos, lo busca de todo corazón, dice el salmo de hoy.
Es decir, nosotros buscamos a Dios AMANDO al prójimo, y esa es la única manera de guardar sus preceptos, no hay otra, porque toda la LEY dada a Moisés por Dios, Jesús la reduce a esto, tan sencillo y a la vez tan complicado.
No hay posibilidad de error, quedan proscritos los atajos y las medias tintas. El mandato es claro.
“No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas:
no he venido a abolir, sino a dar plenitud.
En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley.
El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos.
Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos.”

 
Nosotros transitamos el camino del que los cumple y enseña con la esperanza de ser dignos de alcanzar sus promesas. Y asistimos atónitos al espectáculo de la construcción de muros y la voladura de puentes entre hermanos. Al triunfo de la ignorancia y la mala educación en cada historia que contamos, en cada puerta que abrimos.
Es ahora, que la sociedad reniega de los valores cristianos, cuando más firmes hemos de permanecer en la FE.


Por esta razón, sin dejar de orar, hemos de aumentar la intensidad y la fuerza de nuestros gestos, de nuestros acompañamientos, de nuestras puestas en el lugar del otro.
Mostrar, con alegría, no riñendo, que otro camino es posible, a través de pequeñas cosas, y que Dios nos ama, sea cual sea nuestro lugar en este mundo.

Esa es nuestra tarea, del día a día.
Por eso tiene sentido nuestro agotamiento.

No tengáis miedo.

¡Ánimo y adelante!

Sin olvidar el por favor ni el gracias.


Conéctate y sigue sus huellas.






domingo, 5 de febrero de 2017

"Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos".


CRECER CREYENDO:
Mt (5,13-16):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?
No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente.
Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.
Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.
Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos».

Palabra del Señor

Sal 111,4-5.6-7.8a.9

R/.
 El justo brilla en las tinieblas como una luz

V/. En las tinieblas brilla como una luz
el que es justo, clemente y compasivo.
Dichoso el que se apiada y presta,
y administra rectamente sus asuntos. R/.

V/. Porque jamás vacilará.
El recuerdo del justo será perpetuo.
No temerá las malas noticias,
su corazón está firme en el Señor. R/.

V/. Su corazón está seguro, sin temor.
Reparte limosna a los pobres;
su caridad dura por siempre
y alzará la frente con dignidad. R/.

COMENTARIO:

SALIR A LAS PERIFERIAS
         
Jesús da a conocer con dos imágenes audaces y sorprendentes lo que piensa y espera de sus seguidores. No han de vivir pensando siempre en sus propios intereses, su prestigio o su poder. Aunque son un grupo pequeño en medio del vasto Imperio de Roma, han de ser la “sal” que necesita la tierra y la “luz” que le hace falta al mundo.

“Vosotros sois la sal de la tierra”. Las gentes sencillas de Galilea captan espontáneamente el lenguaje de Jesús. Todo el mundo sabe que la sal sirve, sobre todo, para dar sabor a la comida y para preservar los alimentos de la corrupción. Del mismo modo, los discípulos de Jesús han de contribuir a que las gentes saboreen la vida sin caer en la corrupción.

“Vosotros sois la luz del mundo”. Sin la luz del sol, el mundo se queda a oscuras y no podemos orientarnos ni disfrutar de la vida en medio de las tinieblas. Los discípulos de Jesús pueden aportar la luz que necesitamos para orientarnos, ahondar en el sentido último de la existencia y caminar con esperanza.

 

Las dos metáforas coinciden en algo muy importante. Si permanece aislada en un recipiente, la sal no sirve para nada. Solo cuando entra en contacto con los alimentos y se disuelve con la comida, puede dar sabor a lo que comemos. Lo mismo sucede con la luz. Si permanece encerrada y oculta, no puede alumbrar a nadie. Solo cuando está en medio de las tinieblas puede iluminar y orientar. Una Iglesia aislada del mundo no puede ser ni sal ni luz.

El Papa Francisco ha visto que la Iglesia vive hoy encerrada en sí misma, paralizada por los miedos, y demasiado alejada de los problemas y sufrimientos como para dar sabor a la vida moderna y para ofrecerle la luz genuina del Evangelio. Su reacción ha sido inmediata: “Hemos de salir hacia las periferias”.

El Papa insiste una y otra vez: “Prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrase a las propias seguridades. No quiero una Iglesia preocupada por ser el centro y que termina clausurada en una maraña de obsesiones y procedimientos”.

La llamada de Francisco está dirigida a todos los cristianos: “No podemos quedarnos tranquilos en espera pasiva en nuestros templos”. “El Evangelio nos invita siempre a correr el riesgo del encuentro con el rostro del otro”. El Papa quiere introducir en la Iglesia lo que él llama “la cultura del encuentro”. Está convencido de que “lo que necesita hoy la iglesia es capacidad de curar heridas y dar calor a los corazones”.


REFLEXIÓN:

 

“Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos”, dice el Señor.
Y en esas andamos, unos construyendo muros y destruyendo puentes y otros saltando muros y buscando puentes por donde cruzar. La historia, bucle, se repite. Somos ahora más autosuficientes y más destructivos. ¿Dónde está Dios? Sigue, donde siempre, en la Palabra y en los corazones de los hombres. Pero estamos en tiempos de cambio, de veletas que nos señalan el camino según sopla el viento, y no sopla precisamente a favor. Somos cristianos que mutan, que se adaptan al prójimo, como tuvieron que hacer los primeros apóstoles tras su Pentecostés, no cristianos mutantes, muertos en vida, llenos de silencio culpable o impotente, y de inacción.
Nuestro báculo es la oración, es lo que nos ayuda a avanzar. Pero nuestro camino, aunque carguemos las pilas en el silencio y la introspección, no es un camino en soledad. Es un camino en el que el brillo de nuestras buenas obras ha de iluminar a los que nos acompañan en el caminar. De ahí el abrazo, la alegría y el consuelo. De ahí el acompañamiento, la colaboración y el compartir. De ahí la escucha, el consejo y el ejemplo.
Poner esto en práctica en el hogar, en la comunidad o en el puesto de trabajo es solo el primer paso, pero es necesario este primer paso. Nuestra credibilidad y nuestra fortaleza se sustenta en las pequeñas cosas y en el entorno cercano, solo así podremos llegar más allá.

¡¡¡Ánimo y adelante!!!

Somos la sal de la tierra y la luz del mundo.

No tengáis miedo.

Conéctate y sigue sus huellas.