lunes, 16 de abril de 2012

¡FESTEJAD LA DIVINA MISERICORDIA!



 
"Al anochecer de aquél día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa con las puertas cerradas, por miedo a los judios.
Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: PAZ A VOSOTROS. Y, diciendo esto, les enseñó  las manos y el costado. y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitio: PAZ A VOSOTROS. COMO EL PADRE  ME HA ENVIADO, ASÍ TAMBIÉN OS ENVIO YO.
Y dicho esto sopló sobre ellos y les dijo: RECIBID EL ESPÍRITU SANTO: A QUIEN LES PERDONÉIS LOS PECADOS, LES QUEDAN PERDONADOS; A QUIENES SE LOS RETENGÁIS, LES QUEDAN RETENIDOS..." (Juan 20, 19-31)


"Los discípulos tenían las puertas cerradas por miedo a los judios , pero eso no es un inconveniente para que Jesús Resucitado  se ponga en medio de ellos y les muestre sus llagas gloriosas y su costado abierto. Así actúa la Divina Misericordia superando todos los obstáculos que ponemos  a su poder, pasando por alto todas nuestras debilidades o incluso utilizándolas como medio para llegar mejor al corazón de los hombres que están profundamente necesitados del auxilio divino, aunque no seamos conscientes de ello. Incluso esta Misericordia Divina está destinada para aquellos qu e se niegan a creer en el amor poderoso de Dios, como le sucedió al apostol Tomás, que exigió pruebas  a quién no tenía porqué darlas.
No debemos  nunca dejar de asombrarnos  ante la insistencia de la Divina Misericordia que ha llegado a la tierra  a través de la vida y el mensaje de Jesús de Nazaret para dar a nuestro corazón una nueva visión de las cosas, para darnos una esperanza y una paz que el mundo nunca podrá ofrecernos. Una Misericordia que sigue presente en los sacramentos de la Iglesia, a los que podemos acceder con respeto y reverencia, pues siguen siendo canales habituales por los que Dios realiza los mismos milagros que en la época de los apóstoles. En este segundo domingo de Pascua hemos sido invitados a dejar que Cristo atraviese las puertas cerradas de nuestro corazón y en el centro de nuestro ser nos regale esa paz que anunció a sus discípulos el día de su resurrección, una paz que es fruto de su muerte gloriosa en la Cruz, por la que con su Sangre Preciosa nos rescató de todos nuestros pecados y nos abrió  las puertas del Reino de los Cielos.
El nombre del amor de Dios cuando se enfrenta con el pecado se transforma, pues se llama Divina Misericordia y hoy somos todos invitados a renacer en ella."
(Jesús Higueras, ABC 15-04-2012)

 
" ¿PORQUE HAS VISTO HAS CREIDO? DICHOSOS LOS QUE CREAN SIN HABER VISTO."
Esta es la BIENAVENTURANZA DE LA FE, que María vivió de forma especialísima y que se proyecta sobre todos los que, a lo largo de la Historia, creerán sin haber visto.
Este es el Domingo de LA DIVINA MISERICORDIA, con María, Madre de Amor y Misericordia, pidamos al Señor que nos aumente la fe, que confiemos siempre en ÉL y le podamos cantar eternamente sus misericordias.

                        ¡ALELUYA!

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