sábado, 14 de febrero de 2015

14 de FEBRERO: ¡¡¡QUE TODA NUESTRA VIDA SEA UN ACTO DE AMOR!!!

 

San Valentín es un santo romano ampliamente reconocido del siglo tercero que se conmemora el 14 de febrero y asociado desde la Alta Edad Media con una tradición del amor cortés.

¿Y por qué se eligió esa fecha? Porque es el día de la fiesta de un santo que tradicionalmente se ha considerado como el patrón de los jóvenes, los viajeros, los apicultores, de la conservación de la inocencia virginal —con todo lo paradójico que esto resulta— y, desde luego, de los enamorados. Se trata, usted ya lo adivinó, de San Valentín.
Según la leyenda más difundida, Valentinus —que así era su nombre— era un joven sacerdote cristiano que vivía en la Roma del siglo III bajo el gobierno del emperador Claudio II, quien había prohibido los matrimonios entre jóvenes con la idea de que los solteros sin familia eran mejores soldados. Inspirado por su fe cristiana, Valentinus empezó a celebrar matrimonios clandestinos entre jóvenes enamorados; al saberlo, el emperador lo hizo encarcelar bajo la vigilancia de un oficial llamadoAsterius, el cual, para burlarse de él, lo desafió a que con su fe le restaurara la vista a su hija ciega, JuliaValentinus invocó al Señor e hizo el milagro. A pesar de ello, el emperador Claudio ordenó el martirio y la muerte de Valentinus, quien se despidió de Julia —quien al parecer se había enamorado del joven mártir— con una carta que firmó diciendo “Tu Valentín”. De ahí que Valentín, tiempo después, fuera elevado a los altares y adorado como el protector del amor y el patrón de los enamorados. Fin. 
Una leyenda hermosa e inspiradora, sin duda. Pero el hecho es que no existe ningún registro o documento histórico que la soporte. Existió, sí, una catacumba cristiana en la Vía Flaminia —uno de los antiguos caminos que desembocaban en la Roma imperial— cuyos restos se atribuían a un cristiano de nombre Valentín, que pudo haber sido obispo de la antigua ciudad de Interamna —hoy Terni— y que fue llevado a Roma para ser martirizado y muerto durante la gran persecución de Claudio II, entre los años 270 y 273. En la Enciclopedia Católica y en otras fuentes, se habla hasta de tres mártires con el nombre de Valentín; sin embargo, su nombre no aparece en los martirologios antiguos sino hasta el siglo V, cuando el papa Gelasio I estableció su fiesta el 14 de febrero —fecha de su muerte, según la tradición—. Algunos estudiosos sostienen la hipótesis que la creación de esta fiesta en particular fue una “estrategia” cristiana para sustituir la costumbre pagana de las Lupercales, las cuales se celebraban entre los días 13 y 15 de febrero —días en que, supuestamente, las aves eligen a sus parejas— y rendían culto a Lupercio, un dios menor y patrono de los pastores, que también se asociaba con la fertilidad.
Entonces, sin ninguna certeza de su existencia, ¿cómo fue que el día se convirtió en “el día oficial del amor y la amistad” y su culto fue tan difundido en todo el mundo? Al parecer, la leyenda del santo enamorado se gestó unos diez siglos después, en la Alta Edad Media, cuando el amor cortés y sus exaltaciones estaban a la orden del día: el escritor inglés Geoffrey Chaucer refiere el culto tradicional de San Valentín y establece un vínculo del 14 de febrero con el amor romántico, a pesar de que no existen fuentes previas que den fe de lo referido por Chaucer.



Ya en el siglo XVIII, en la pujante Inglaterra, la fiesta de San Valentín se convirtió en una ocasión en la que —impulsados por protocampañas publicitarias de avezados comerciantes— los enamorados intercambiaban regalos que simbolizaban su amor: ramos de flores y tarjetas con versos y dibujos llamadas “Valentines”. En 1894, un número del Confectioner’s Journal —algo así como “el diario de los confiteros”— sostenía que tales tarjetas eran una reliquia medieval y proponían un regalo mucho más elegante y refinado: una caja de bombones, dulces o chocolates en forma de corazón. Sobra decir que el éxito de tal estrategia mercadotécnica persiste hasta hoy en todo el mundo.


El amor es un idioma, que en francés danza y acaricia mi alma.
El amor es una idea, que en castellano huele a luna y azahar.
El amor es una promesa, que en inglés recuerda tormentas y esperanzas.
El amor es un sueño, que enmudece porque cabalga sobre tus palabras.


Amor dulce.
Amor de corazón, con corazón.
Amor con o sin razón.
Amor cortés.

Amor de sal.
¡Moneda al aire!
Azar imparable.
Amor sin igual.

 
  
Amor de dos.
Amor de Dios.
Amor de tres, de cien, de mies.
Amor multicolor.


Amor pasión.
Amor fuente.
Amor oración.
Amor silente.


Amor faro, bahía, playa y mar en calma.
Amor galaxia, luz, polvo de estrellas y viento solar.
Amor fuego, chimenea, rescoldo y calor del hogar.
Amor Friki, veraz, puro y duro, con alma.

Amor Todo.

 

Como Comunidad de Oración, el AMOR, es parte fundamental de nuestra razón de ser y, a la vez, es nuestro estandarte antes de entrar en la batalla de la vida diaria.
Nuestro manantial, es el Mandamiento de Jesús.
Nuestra fuente, el sueño de Matilde.
La voluntad, como la necesidad, es virtud que cada uno aporta.
Recordemos que  es el prójimo, siempre, nuestro regalo.
Compartir el camino, nuestra mejor oportunidad. ¡AMÉN!

 


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